#EvangelioDelDía: Así como Dios es generoso, nos toca compartir tanto los dones espirituales como los materiales
4 de marzo de 2021, jueves de la 2da semana de Cuaresma, proclamamos el Evangelio según San Lucas 16, 19 – 31. Gloria a ti, Señor.
SI NO ESCUCHAN A MOISÉS Y LOS PROFETAS, AUNQUE RESUCITE ALGUNO DE ENTRE LOS MUERTOS TAMPOCO SE CONVERTIRAN
Queridos oyentes con la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro, Jesús enseña que las riquezas materiales, acumuladas de manera egoísta, sin compartirlas con los necesitados, son pasajeras, inútiles y hasta peligroso cuando no están al servicio de la vida, la dignidad de las personas y al culto de Dios. Después de la muerte, el destino de cada persona puede cambiar drásticamente, dependiendo de lo que haya hecho con sus bienes.
Y así, mientras el hombre rico y opulento pasa a mísero y desdichado, el pobre, como Lázaro, puede gozar de los bienes y gozos celestiales. Este rico de la parábola, sin nombre, tiene por antepasado a Abraham (v.24) y hermanos que ni siquiera creerían “aunque resucite alguno de entre los muertos”.
El rico está en el peligro de creer que ya tiene todo y no necesita de nadie ni de Dios. Por boca del profeta dice Dios: “… se saciaron y su corazón se engrió, por eso se olvidaron de mí” (Oseas 13,6). San Juan ve que la riqueza lleva a la soberbia (1ªJuan 2, 15ss).
Queridos oyentes, la riqueza en si no está malo, porque Dios también nos da muchos regalos de lo que la riqueza es un símbolo. Así como Dios es generoso, nos toca compartir tanto los dones espirituales como los materiales sin olvidarnos del culto de Dios. Un ejemplo nos da el Santo Cura de Ars que empleó el dinero que recibió para adornar la Iglesia y tener los utensilios para la celebración digno y limpio.
Otro ejemplo nos trae el Santo de hoy día y muy venerado en su patria Polonia. Se recuerda a San Casimiro hijo del rey de Polonia, nació en 1458 y murió con 26 años dejando el recuerdo de un joven príncipe inteligente, generoso, siempre alegre, con entrega a los asuntos públicos y la atención a los pobres, las viudas y los huérfanos, pero encima de todo un hombre de oración: la Adoración del Santísimo Sacramento y el Amor a la Virgen María.
Pidamos al Espíritu Santo el amor, la fuerza de poder compartir de lo que tenemos. Pidamos también por nuestra conversión y la de todos los pecadores. De ésta manera colaboramos para que termine ésta Pandemia y toda maldad.
El Papa Francisco nos invita a orar en este mes para que vivamos el Sacramento de la Reconciliación con renovada profundidad, para saborear la infinita Misericordia de Dios. Además necesita nuestra oración en su difícil visita al Iraq.
En estas intenciones meditemos los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta Cuaresma. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

