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Evangelio del Día: VETE Y NO VUELVAS A PECAR

22 de marzo de 2021, lunes de la 5ª semana de cuaresma proclamamos el Evangelio según San Juan 8, 1 – 11. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

VETE Y NO VUELVAS A PECAR
Queridos oyentes, el Evangelio nos presenta a Jesús que al amanecer va al Templo, la casa de su Padre y símbolo de su Cuerpo, lugar de oración y enseñanza para conocer y amar a Dios. Los fariseos habían atrapado una mujer en pleno adulterio y la traen. Si ha sido en adulterio flagrante ¿por qué no traen también al varón? Según la Ley de Moisés ambos tienen que ser castigados (Levítico 20,10). Se nota su hipocresía. No buscan una enseñanza de Jesús acerca de un caso de adulterio. No les mueve la preocupación de la pureza del matrimonio, ni la justicia, peor la preocupación cómo salvar la vida de una hija de Israel. Ellos quieren poner otra trampa a Jesús: o se opone a la Ley de Moisés o acepta apedrearla. Según su sí o no van a acusar a Jesús que no respeta la Ley o al aceptar el castigo, según la Ley, van a matar a la mujer. ¿Dónde quedaría la misericordia que el Señor anuncia? Por eso su pregunta: “Y tú, ¿qué dices?” Estos hombres con un corazón de piedra están decididos no solo matar a la mujer sino quieren matar a Jesús.

En una sociedad que sentía como deber suyo proteger las relaciones familiares, el pecado de adulterio era un crimen público. Pero, si se castiga un adulterio mientras que los demás que cometen el mismo u otro pecado quedan sin castigo, la autoridad que ordena el castigo pone en tela de juicio su credibilidad. Por eso Jesús les dijo: “Aquel que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Con esta palabra Jesús les ha descubierto su hipocresía y su dureza de corazón. Y a la mujer le dice: “Tampoco yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar”. El Señor ve el pecado pero no condena porque viene a salvar y no a condenar; quiere que la mujer reconozca su pecado, se arrepienta y salga con un corazón convertido de esta situación.

También todos nosotros somos pecadores. Todo pecado es en cierta manera un “adulterio” contra Dios y merecemos la muerte eterna. Sin embargo, todos vivimos del perdón y la misericordia de Dios y Jesús con su muerte en cruz pagó nuestra culpa. Por eso debemos perdonar y no condenar.

Pidamos entonces al Espíritu Santo la luz de poder reconocer nuestros pecados y la gracia de nuestra conversión y la de todos los pecadores. El Papa nos invita a orar para tener valor de recibir el Sacramento de la Reconciliación y así saborear la infinita Misericordia de Dios. De ésta manera colaboramos para que termine ésta pandemia en el mundo y toda maldad en nuestro país. El Papa Francisco declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ y en su fiesta AÑO SANTO de la FAMILIA. Cada día podemos conseguir las indulgencias al confesar, comulgar y rezar por el Papa y la Iglesia.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta Cuaresma. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp de Misiones CEB

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