El último adiós a Mons. Jesús Pérez: El Pastor siempre alegre y amante de la Liturgia
Bolivia Misionera 26.03.2021. Un 26 de julio de 1960 Mons. Jesús Pérez llegaba a la capital de Bolivia para realizar su servicio misionero, en 1962 se ordenó sacerdote, en 1985 fue nombrado como Arzobispo de Sucre; a lo largo de su misión Episcopal ordenó a más de 90 sacerdotes en Sucre y en Bolivia, un pastor misionero caracterizado por su entrega y alegría; hoy la población boliviana se despidió dando gracias a Dios por su vida, testimonio, y todo lo que él ha mostrado durante 84 años de vida.
En esta jornada, en la eucaristía desde la Catedral Metropolitana y Primada en Sucre, Mons. Ricardo Centellas, Arzobispo de esta jurisdicción, recordó la huella y ejemplo que deja Mons. Jesús en su seguimiento a Dios, una experiencia en la dimensión de la gratuidad: “él era muy austero, pero generoso con los demás, para mostrarnos que lo más importante en la vida es vivir la gratuidad. En su misión apostólica, no solo fue responsable, sino que asumió esta vocación cristiana con alegría y entusiasmo, tenía muchos dolores pero jamás los mostró”. TRANSMISIÓN: EL ÚLTIMO ADIÓS A MONS. JESÚS PEREZ
Recordar a Mons. Jesús Pérez es recordar a un santo en Sucre
Expresó Svonko Cano Valenzuela, periodista de radio global de Sucre, parroquiano de la Recoleta, quien está a cargo de la sacristía y coro de la parroquia, hoy comparte su testimonio de la huella que Mons. Pérez ha dejado en su vida.
“Tuvimos la oportunidad de conocerlo desde que yo era niño, porque él venía a la parroquia a la celebraciones de san Antonio, santa Ana y san Francisco de Asís, él siendo un fraile franciscano; desde marzo de 2013 tuvimos la satisfacción de tenerlo ya en la recoleta, donde vivió como Arzobispo Emérito. Para mí fue un hombre santo, que saboreaba la palabra de Dios, que sentía y palpitaba, a través de sus palabras, sentimientos y acciones al Espíritu Santo, un hombre no solo bendecido, sino un ungido por Dios, un elegido y enviado para nosotros porque a través de su testimonio, no solo de palabras, sino con actos, ya nos dejaba la enseñanza y lección de vida”.
“Mons. Jesús ha hecho mucho bien, era una persona alegre que entraba a las 5 de la mañana a la sacristía, y nos decía ¡qué les pasa, porque están tristes, alégrense, hoy es Día del Señor!. Así nos contagiaba su alegría cuando compartíamos con Él, una figura por demás importante para nosotros y en lo personal, recuerdo sus enseñanzas de liturgia, él era detallista, amante de la liturgia, padre, santo, guía espiritual, confesor que supo dar consejos precisos y palabras siempre sabias”.
Tomemos su ejemplo de vida y testimonio
Sbonko menciona que Mons. Jesús siempre con perseverancia y paciencia supo seguir adelante: “una actitud que hay que imitarla en nuestras vidas, San francisco de Asís decía “el mejor sermón que escuches hoy no es una palabra, sino un acto, lo que hagas hoy puede ser el mejor sermón”, nunca se rindió; la mejor forma de recordarlo es por medio de sus actos, y de cómo él ha seguido el camino de Dios; el mismo decía…puede que a veces me equivoque, pero Dios en su misericordia tan grande nos hace encontrar nuevamente el camino de Dios”.
Svonko recuerda como a mediados de noviembre de 2020, Mons. Jesús salió del convento de la recoleta muy delicado de salud, rumbo a Cochabamba; hoy volvió a su casa, pero ya sin vida… ¡lo extrañamos mucho y que Dios lo tenga en su santa gloria!.










