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Miércoles Santo: EL HIJO DEL HOMBRE SE VA COMO ESTÁ ESCRITO; PERO ¡AY DEL QUE VA A ENTREGAR AL HIJO DEL HOMBRE!

31 de marzo de 2021, MIÉRCOLES SANTO proclamamos el Evangelio según San Mateo 26, 14 – 25. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

EL HIJO DEL HOMBRE SE VA COMO ESTÁ ESCRITO; PERO ¡AY DEL QUE VA A ENTREGAR AL HIJO DEL HOMBRE!
Mientras Judas se arregla con los sumos sacerdotes para entregar a Jesús, otros discípulos fueron a preparar el banquete pascual según las indicaciones de Jesús. Una vez a la mesa con los Doce, Jesús descubre los planes del discípulo que le va a entregar a sus enemigos. La traición de Judas es quizás el hecho más desconcertante que relatan los evangelios. Cuesta mucho pensar que Jesús haya sido traicionado por uno de sus seguidores más cercanos. Ya los primeros cristianos percibieron la dificultad y recurrieron a las Escrituras para demostrar que incluso en un acto tan vil se cumplía el designio de Dios. Las razones de Judas Iscariote para cometer esta barbaridad pudieron ser su amor al dinero, la ambición, la envidia o la desilusión. Esta infidelidad de uno de los Doce contrasta fuertemente con la fidelidad de la mujer en casa de Simón.

En el relato de la pasión según San Mateo, Jesús domina en todo momento la situación y va marcando sus tiempos. Sabe del complot que están tramando y quien es él que le iba a traicionar. Hay una diferencia sutil en la manera en que los discípulos se dirigen a Jesús. Todos menos Judas, le llaman “Señor” reconociendo así su autoridad y su poder. Judas, al contrario, le llama “Rabí”, maestro, un apelativo que utilizan los adversarios de Jesús y que en el Evangelio de Mateo tiene un significado negativo (23,7; 26,49). Quiere decir que Judas habla como los enemigos de Jesús, porque no ha comprendido que Jesús es el Señor.

Dios permite que hagamos el mal porque Él lo convierte en un bien. Con eso no se disculpe el mal. Quien hace el mal debe asumir las consecuencias. La palabra del Señor “¡Ay de aquél…!” vale para Herodes y Caifás, para Pilato y para Judas, y para todos los que hacen el mal.

Pidamos entonces al Espíritu Santo para que todo el mundo pueda reconocer a Jesús como el único Salvador que entregó su vida para el perdón de los pecados. Lo que hace falta es confiar en Él y su divina Misericordia, recordar y reconocer los pecados, arrepentirse y pedir perdón y la gracia de nuestra conversión y la de todos los pecadores; perdonar para ser perdonados, no juzgar para no ser juzgados. El Papa Francisco nos invita a recibir el Sacramento de la Reconciliación y así saborear la infinita Misericordia de Dios. De ésta manera colaboramos para que termine ésta pandemia y toda traición en el mundo y en nuestro país. El Papa declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ y en su fiesta el AÑO SANTO de la FAMILIA. Cada día podemos conseguir las indulgencias para nosotros o por las almas de los seres queridos difuntos al confesar, comulgar y rezar por la Iglesia y el Papa.

El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta SEMANA SANTA. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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