Evangelio del día

Evangelio Del Día: YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJAS

abril 2021, lunes de la 4ta semana de Pascua, proclamamos el Evangelio según San Juan 10,1 -10. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJAS
Cristo resucitado de entre los muertos constituye el objeto primario de la contemplación y del anuncio gozoso a lo largo del tiempo pascual. En esta línea siguen las lecturas de esta 4ta semana de Pascua proclamando el misterio pascual de Jesús y sus consecuencias para nosotros. El misterio pascual comprende la Pasión, muerte y Resurrección y su valor salvífico se extiende a toda la humanidad.

La lectura de los Hechos de los Apóstoles relata como por la obediencia de Pedro al Señor a predicar en una casa de paganos estos quedaron llenos de Espíritu Santo como los discípulos en la fiesta de Pentecostés. De esa manera la Iglesia se abre, no sin discusiones, a los no judíos. Es la consecuencia de que Jesús se presentó como “Yo soy la puerta”.

El capítulo 10 del Evangelio según San Juan inicia con la enseñanza de Jesús sobre el Buen Pastor. El Señor evoca un tema conocido en el Antiguo Testamento: Dios es el pastor de Israel (Isaías 40,11: Jeremías 31, 10; Salmo 23,1-6), y llegará el día aquel que Él mismo, con su presencia en medio de su pueblo, reemplazará a los malos pastores de Israel (Ezequiel 34, 15s; 37,24; Miqueas 2, 12s). En los primeros versículos Jesús contrapone en una parábola el buen pastor al actuar del ladrón. El buen pastor entra con el permiso del portero y conociendo sus ovejas las llama por su nombre. Es decir, hay una relación de amor y cariño para cada una según su necesidad. Esto se comprueba porque las ovejas conocen la voz del buen pastor y le siguen con confianza y obediencia; mientras del ladrón huyen. La habilidad de conocer y discernir la voz del Señor viene sobre todo por la práctica de ESCUCHARLO en la oración y meditación de la Palabra de Dios. Por eso no sorprende que los fariseos “no entendieron lo que les quería decir”.

En la segunda parte del Evangelio de hoy Jesús se presenta como “LA PUERTA”. Con esta palabra mayor el Señor deja bien claro que no hay otra revelación, no hay verdad y no hay otro camino que salva: único Nuestro Señor Jesucristo. La vida, y vida eterna y vida en abundancia viene solamente por Jesús de Nazaret.

Pidamos al Espíritu Santo que nos ilumine y dé ganas a anunciar esta verdad a todo el mundo como discípulos misioneros de Cristo. Todos tienen derecho de saberlo. Si lo creen o no ya no depende de nosotros. Fortalecidos con la Santa Eucaristía y animados por el Espíritu Santo y el ejemplo de los Santos vivamos cada día pensando en las alegrías que nos esperan después de una vida santa. La cercanía de Jesús, muerto y RESUCITADO y presente entre nosotros, nos quitará el miedo a entregar su vida. Pidamos por nuestra conversión y la de todos los pecadores.

El Papa Francisco nos invita a rezar este mes de abril por aquellos que arriesgan sus vidas por los derechos fundamentales en dictaduras, regímenes autoritarios y en democracias en crisis. El Papa declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ, el custodio de las vocaciones, y también de la FAMILIA. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les siga acompañando en este tiempo de la PASCUA. El Señor ha resucitado. Aleluya. Aleluya.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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