Evangelio del día

Evangelio Del Día: QUIEN PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL, ESE DA MUCHO FRUTO

5 de mayo 2021, miércoles de la 5ta semana de Pascua, proclamamos el Evangelio según San Juan 15, 1 – 8. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

QUIEN PERMANECE EN MÍ Y YO EN ÉL, ESE DA MUCHO FRUTO
Queridos oyentes, cada vez que el Señor en el Evangelio según San Juan inicia con las palabras “YO SOY” quita otro velo de su misterio de DIOS-HOMBRE y la luz de la gloria de Dios brilla en el rostro de Cristo. San Pablo escribe acerca de esto en 2ªCor 4, 6: “que irradiemos el glorioso conocimiento de Dios reflejado en el rostro de Jesucristo”. La novedad en ésta nueva auto- revelación de Jesús con la imagen de la vid verdadera y de los sarmientos es nuestra integración en su misterio: también nosotros somos invitados de formar parte de la gloria de Jesús en la Santísima Trinidad. Esto es un misterio de nuestra fe que Cristo reveló a Saulo convirtiéndolo en San Pablo. Y de esto no se cansa el Apóstol de anunciarlo y escribirlo: Cristo en nosotros y nosotros en Él. San Agustín comenta esta parte del Evangelio diciendo: “En esta parte del Evangelio donde el Señor se dice “Yo Soy la vid” y sus discípulos los sarmientos revela que el Hombre-Dios Jesús es la cabeza de la Iglesia y nosotros los sarmientos somos sus miembros”.

En esta imagen de la vid verdadera son entreveradas la comparación y la realidad. Jesús no da ninguna explicación de estas palabras – es necesaria – solamente entrega una advertencia: por delante está la vida y la muerte, permanecer en Cristo o ser echado al fuego eterno. La imagen de la viña y de la vid está bien arraigada en el Antiguo Testamento. Jesús compara la indispensable unión de la vid y de los sarmientos para producir fruto. Solamente en la vital unidad entre cepa y sarmiento puede haber cosecha. Así es la relación del discípulo en la comunidad de la Iglesia y con Cristo en Dios. Jesús es la VID VERDADERA así como es la LUZ VERDADERA, el verdadero buen pastor, el VERDADERO MANÁ, PAN de VIDA ETERNA.

El fruto que Dios espera de nosotros según el Evangelio de hoy es la UNIDAD en la familia, en la Iglesia, en la Patria y también en nuestro corazón. El lazo que nos quiere unir con Dios y entre nosotros es, como les dije al inicio, el Espíritu Santo, el AMOR de DIOS en persona. En dos semanas celebraremos su fiesta, PENTECOSTÉS. Les invito ya ahora invocar al Espíritu Santo cada mañana para iniciar nuestro día, nuestra oración y trabajo con su luz y su entusiasmo.

El Papa declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ, el custodio de las vocaciones, y también AÑO SANTO de la FAMILIA. Para conseguir las indulgencias hay que confesar, comulgar y rezar por la Iglesia y el Papa. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les siga acompañando en este tiempo de la PASCUA. El Señor ha resucitado. Aleluya. Aleluya.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

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