Evangelio del día

Evangelio del Día: TUS PECADOS QUEDAN PERDONADOS

1 de julio, jueves de la 13ra semana durante el año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Mateo 9, 1-8. Gloria ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

TUS PECADOS QUEDAN PERDONADOS
Queridos hermanos en Cristo, después del Sermón de la montaña Jesús realiza una serie de diez milagros. Hoy seguimos con el séptimo milagro: Jesús perdona los pecados a un paralítico y lo hace caminar de nuevo con el poder de Dios. De esa manera se revela como Hijo del hombre que tiene la misma autoridad que corresponde solamente a Dios: PERDONAR LOS PECADOS. Dos palabras mayores de Jesús dominan la perícopa.

Jesús vuelve a Cafarnaún donde vive ahora. Unos amigos traen un paralítico. Su vida no tiene sentido. El mismo siente que es una carga para sí y para su entorno. Sin embargo, sus amigos y familiares tienen la esperanza que Jesús puede sanar. Pero la PRIMERA PALABRA sorprende a todos: “¡Ánimo, hijo, tus pecados quedan perdonados!” Lo habían traído para que lo cure de su parálisis. Jesús, sin embargo, juzga con la mirada profunda de DIOS. Si el cuerpo está sano o enfermo, no importa tanto. Lo que importa es, que la persona esté con DIOS. La peor parálisis no es corporal, sino espiritual: es estar apartado de Dios, es estar en pecado. Del hijo pródigo dijo su padre: mi hijo estaba muerto, pero lo hemos recuperado y eso debemos festejar. Esta primera palabra sorprende también a unos maestros de la Ley y lo juzgan una blasfemia. Tienen razón, que solamente DIOS tiene el poder de perdonar pecados. Pecar es cerrar una puerta, que solo se puede abrir del otro lado. Justo para eso vino el Hijo de DIOS. Para eso se hizo hombre, lo que no pueden y no quieren creer los maestros de la Ley. Sin embargo, en su palabra Jesús revela que es el Hijo de hombre e Hijo de DIOS en una persona.

Como prueba, dice la SEGUNDA PALABRA: “¡Levántate y camina!” Con esta palabra queda claro que Jesús no blasfema, sino dice la verdad. Lo pequeño en los ojos de Dios, la sanación corporal, es signo de la grandeza de Jesús, Hijo de Dios, que sí puede sanar el alma del pecado. Y el pecado es lo peor que puede pasar. La parálisis es un signo y una advertencia. El pecado es como despeñarse en la montaña y quedar inmóvil con fracturas, sin poder salir. El único quién me puede ayudar es Cristo, a quien debo gritar. El Evangelio de hoy termina diciendo: “la multitud se llenó con temor y glorificaba a Dios, porque había dado tal poder a los hombres”; a los sacerdotes, quienes nos transmiten esta liberación y alegría.

Este mes de julio está dedicado a la adoración de la PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO. El precio para el perdón de los pecados y la liberación en el sacramento de la confesión. Sean ustedes, queridos oyentes, como los amigos del paralítico del Evangelio. Den el testimonio del alivio que trae el perdón de Dios y lleven sus amistades y familiares a experimentar esa alegría. EL Papa Francisco invita orar en este mes de julio para que, en situaciones sociales, económicas y políticas conflictivas, seamos arquitectos de diálogo y de amistad, valientes y apasionados. Nos unimos al pedido del Papa al rezar el SANTO ROSARIO, especialmente para las familias que sufren de Covid-19 o lloran la muerte de una persona querida. Al final oramos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo resp. de Misiones CEB

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