Mons. Bittschi: JESÚS LLAMÓ A LOS DOCE Y LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS
11 de julio 2021, 15to Domingo B durante el año LITÚRGICO, proclamamos el Evangelio según San Marcos 6, 7 – 13. Gloria a ti Señor.
JESÚS LLAMÓ A LOS DOCE Y LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS
Queridos hermanos en Cristo, si la Iglesia deja ser misionera, deja ser Iglesia. La Misión es la esencia de la Iglesia. No es que la Iglesia tiene entre diversas obras también la Misión. Esto es equivocado; es al revés: La Misión tiene la Iglesia para actuar. Primero es la Misión y su brazo activo y efectivo es la Iglesia. Estas enseñanzas del Concilio Vaticano II (1962-1965) son las consecuencias del EVANGELIO DE HOY.
La primera lectura del profeta AMÓS nos hace entender que Dios elige como mensajero a quien le place. No siempre son los “profesionales de la religión”. Amos, el enviado de Dios, es un hombre sencillo del campo, pastor y cultivador de higos. Aquel tiempo había profetas profesionales como empleados de los reyes. Amós no es “profeta ni hijo de profeta” de esos. Él es un verdadero profeta, que no anuncia sus palabras e ideas sino la palabra de Dios. Amos denunciaba las injusticias y la explotación de los pobres y humildes por parte de autoridades y jefes. Si no se CONVIERTEN, irán al destierro. En resumen: Amos invita y exige la CONVERSIÓN. La Iglesia lo hace en cada celebración de la Eucaristía: “Yo, pecador, confieso…” El Salmista invoca la misericordia del Señor sobre nosotros: “MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA” (Sal 84). Todo el mundo espera la justicia, la verdad, la salud y la paz, en una palabra la salvación. Nosotros insistimos que el Señor ya no más muestra su misericordia. Es el mismo mensaje que Jesús enseño en el Padrenuestro: “Venga a nosotros tu Reino, Señor”. La segunda lectura es tomada de la Carta a los EFESIOS, y es una joya. San Pablo nos aclara que Dios ha pensado en ti y en mí antes de crear el sol, la luna, las estrellas y los saurios, que tenemos sus huellas en Sucre. El plan y EL DESEO DE DIOS ES CONVERTIRNOS POR JESUCRISTO EN HIJOS ADOPTIVOS SUYOS PARA ALABANZA DE SU GLORIA.
El Evangelio de San Marcos relata del ENVÍO y la MISIÓN de los apóstoles por Nuestro Señor Jesucristo. La fuerza de su predicación no radica en los medios humanos sino en la autoridad y el poder que Cristo les confirió. Los Apóstoles, igual que el profeta Amos, eran hombres humildes, en su mayoría eran pescadores, y nadie era profeta ni sacerdote.
Hasta el momento el Evangelista Marcos nos ha mostrado a Jesús en acción, tocando los corazones al hablar, y actuando con dones sobrenaturales en favor de los afligidos, los enfermos y los aquejados por los espíritus malignos. Ahora, después del rechazo en Nazaret, Jesús continúa su misión, llamando y enviando a los Doce. El Evangelio dice “Jesús llamó”. Los rabinos no llamaron sus discípulos, sino los interesados en aprender la Sagrada Escritura, buscaron sus maestros a su conveniencia. No así el Señor. Según el Evangelio de San Lucas “Jesús fue a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración con Dios. Cuando amaneció, reunió a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que llamó “Apóstoles”” (Lucas 6, 12-13). La palabra “Apóstol” viene del griego y se traduce con “Enviado”. “Los fue enviando de dos en dos”: Es que los acontecimientos importantes tenían que ser confirmados al menos por dos TESTIGOS. También de mutuo apoyo. El libro de Eclesiastés o Predicador dice: “Mejor dos juntos que uno solo… POBRE DEL SOLO si cae: no tienen quien lo levante” (4,9-10). Otro aspecto importante: mientras el uno habla y predica, el otro debe orar para que deje hablar el Espíritu Santo y que Cristo toque los corazones de los oyentes.
La misión que Jesús encomienda es de SUMA URGENCIA, por eso deben andar ligeros de equipaje, también por seguir el ejemplo de Jesús pobre. Hay otro aspecto más. En los escritos judíos dice: nadie suba al “Templo, con su bastón, sus sandalias o su alforja”. A la luz de este texto, comprendemos que la misión de los Apóstoles se considera como una TAREA SAGRADA. Esta actitud de desprendimiento enseña que para esta misión no se necesita nada, nada de esta tierra, ni si quiera mucho talento humano. Solo es necesaria la fuerza del Espíritu Santo. Jesús les advierte que no siempre serán recibido bien; más aún pueden ser perseguidos. “Sacudirse el polvo” era una costumbre de los judíos cuando volvían de tierras paganas. Para los discípulos indicaría que ponían bajo juicio de Dios a esa gente que rechaza la conversión.
Luego indica que Jesús les dio “poder sobre los espíritus inmundos”. El poder que Jesús les da, es un poder espiritual, un poder que tiene que ver con el misterio de la liberación de los sufrimientos por las fuerzas del mal y del maligno, y de la salvación por la CONVERSIÓN y el PERDÓN de los PECADOS.
Todo bautizado es llamado para dar testimonio de su fe. En la confirmación recibe la fuerza del Espíritu Santo para ser DISCÍPULO MISIONERO. Los Apóstoles predicaron el arrepentimiento. Nosotros también necesitamos de la conversión de nuestros pecados, sobre todo de los pecados de omisión. La mayoría de nuestros pecados son pecados de omisión, es decir no hacer el bien que podemos hacer. Contactarnos con Dios y con nuestro prójimo y poner nuestro prójimo en contacto con Dios y por nuestras plegarias insistir a Dios que se ponga en contacto con los que no lo conocen o que conocen solamente algo distorsionado de Dios. Sobre todo deberíamos ora, ayunar y hacer penitencia por nuestra conversión y la de todos los pecadores para que termine la pandemia. San Pablo VI habló de la “Civilización del Amor”, y los siguientes Papas insistían, pero casi nada se avanza. Los conflictos sociales se agudizan.
No existe excusa para dejar la misión.
El Papa Francisco declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ, y un AÑO SANTO de la FAMÍLIA. El mes de mayo está dedicado a la Virgen Madre de Dios, junio al Sagrado Corazón de Jesús, y este mes de julio a la PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO. La devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo es un llamado a la SANTIDAD diaria y su invocación una fuerte protección contra satanás y todo mal.
En este mes de julio el Papa invita a orar para para que, en situaciones sociales, económicas y políticas conflictivas, seamos arquitectos de dialogo y de amistad valientes y apasionados. Nos unimos al pedido del Papa regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, especialmente por los afectados por el covid-19 y sus familias y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos al final: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

