Evangelio del Día: AQUÍ HAY UNO MAYOR QUE JONÁS…Y QUE SALOMÓN
19 de julio, lunes de la 16ta semana durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según San Mateo 12, 38 – 42. Gloria a ti, Señor.
AQUÍ HAY UNO MAYOR QUE JONÁS… Y QUE SALOMÓN
Queridos hermanos en la fe, en el Evangelio de hoy los adversarios de Jesús le exigen un signo visible y convincente, más que un milagro, porque la curación del hombre ciego y mudo (12,22) fue considerado por ellos como obra del demonio, y no la aceptaron. Esperan más bien un signo proveniente del cielo. La respuesta del Señor es severa: sólo la gente infiel y malvada es capaz de pedir este tipo de signos. Ya en las tentaciones, el diablo había desafiado a Jesús a convertir las piedras en pan y a arrojarse desde “la parte más alta del Templo” (4,1-11).
Esta vez son los maestros de la Ley quienes se ponen en el mismo rol del diablo para tentar a Jesús, exigiéndole signos. Referente del signo de Jonás, veo dos: uno, la conversión de los crueles habitantes de Nínive, y el otro su salida del vientre de la ballena considerada en la tradición judía como liberación de la muerte, y en el Evangelio como anuncio de la muerte y resurrección del Señor (v.39s). Lo triste es que – para entonces – “la gente de este tiempo” será culpable (v.41s.). Los extranjeros, atentos a escuchar el mensaje de Dios, como los malos ninivitas y la Reina del sur, serán los jueces de la rebeldía y obstinación de “la gente de este tiempo”. Jesús es mucho más que Jonás y la Reina del sur. Sus signos más grandes son su Muerte en Cruz para el perdón de los pecados y su gloriosa Resurrección. Así, el Evangelista invita a la comunidad cristiana a crecer en la fe en Cristo y no caer en los errores de quienes se obstinan en pedir un signo, cuestionando la autoridad de Jesús y la obra de Dios mediante Él.
Hoy recordamos a San Arsenio, su nombre griego significa “varón enérgico”. Nació en Roma el año 354 fue diácono del Papa Dámaso I., luego educador de los hijos del emperador bizantino y, al acabar su labor, se fue a los eremitas de Egipto. Además conmemoramos a San Símaco, nacido en Cerdeña el año 450, bautizado en Roma, era diácono cuando lo eligieron Papa en el año 498. Fundó posadas para los pobres y socorrió a los afectados por las incursiones de los germanos, quienes el año 476 pusieron fin al Imperio Romano del Este.
El Papa Francisco declaró este año un AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ, y un AÑO SANTO de la FAMILIA. El mes de julio está dedicado a la PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO. La devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo es un llamado a la SANTIDAD y su invocación una fuerte protección contra satanás y todo mal. En este mes invita el Papa orar para que, en situaciones sociales, económicas y políticas conflictivas, seamos arquitectos de diálogo y de amistad valientes y apasionados. Nos unimos al pedido del Papa regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, especialmente por los afectados por el covid-19 y sus familias y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos al final: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

