Evangelio del Día: MUJER, ¿POR QUÉ LLORAS?
22 de julio, celebramos la FIESTA de SANTA MARÍA MAGDALENA, LA APÓSTOLA de los APÓSTOLES y proclamamos el Evangelio de San Juan 20, 1-2.11-18. Gloria ti, Señor.
MUJER, ¿POR QUÉ LLORAS?
Queridos hermanos, San Marcos nos relata “Jesús se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios” (16,9). Con estas palabras nos da los dos momentos claves de la vida de Santa María Magdalena. Su apellido Magdalena viene de su lugar de origen, Mágdala, en la orilla oeste del lago de Genezaret. La pobre mujer estaba completamente oprimida y torturada por una multitud de demonios, según el número 7, que significa una totalidad. Liberada por Jesucristo, seguía con las mujeres que acompañaban al Maestro y los Doce en su caminar a través de los pueblos y aldeas anunciando el Evangelio. El grupo, gracias al servicio de estas mujeres, tenían la comida. Como recompensa recibieron el manjar de la enseñanza de Jesús muy de cerca.
Cuando los Evangelios hablan de estas mujeres acompañantes, nombran siempre María Magdalena en primer lugar. Es que Santa María Magdalena era la discípula más fiel, porque amaba a su Señor con todo el corazón. En tanto, que los Apóstoles huyeron cuando en el huerto de los Olivos arrestaron a Jesús, ella se encontraba al pie de la cruz junto con María, la Madre de Jesús, y Juan, el discípulo amado (Juan19, 25). Cuando el cuerpo del Señor fue depositado en el sepulcro, Magdalena estaba presente junto con María, la mujer de Cleofás “sentada fuera del sepulcro” (Mt 27, 61). He ahí el humilde servicio silencioso. El amor sin desfallecimiento que unió para siempre a Santa María Magdalena con su divino Maestro, Cristo. Jesús la premiaba al ser la primera persona a la que se mostró después de su gloriosa Resurrección, según los Evangelios. Hay quienes pensamos que, si bien no se relata, la primera siempre habrá sido su Madre.
Magdalena impulsada por su amor al Señor era la primera que “fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue” a avisar esto a Pedro y Juan, y en seguida volvió al sepulcro. Donde se encontró con Cristo Resucitado, al que recién lo reconoció cuando Él la llama con su nombre: ¡María! La liturgia bizantina canta, el Señor hizo de Magdalena “apóstol de los Apóstoles”. Por su gran amor, es ella la testigo ocular de la muerte y resurrección de Jesús. Su historia recuerda discípulos de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por Él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo del amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte. En el mes de julio adoramos a la PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO.
La devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo es un llamado a la SANTIDAD y una fuerte protección contra satanás y todo mal. EL Papa Francisco invita orar en este mes de julio para que, en situaciones sociales, económicas y políticas conflictivas, seamos arquitectos de dialogo y de amistad valientes y apasionados.
Nos unimos al pedido del Papa al rezar el SANTO ROSARIO, especialmente para las familias que sufren de Covid-19 o lloran la muerte de una persona querida. Al final oramos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

