Evangelio del Día: ¡ESTÉN VIGILANTES, PORQUE NO SABEN EL DÍA NI LA HORA!
27 de agosto 2021, viernes de la semana 21 durante el año, proclamamos el Evangelio según San Mateo 25, 1 – 13. Gloria a ti, Señor.
¡ESTÉN VIGILANTES, PORQUE NO SABEN EL DÍA NI LA HORA!
Queridos hermanos en Cristo, el Evangelio de hoy sigue con el valor de la vigilancia con una nueva advertencia para aquellos cristianos que no se preocupan por vivir esta actitud tan importante. Con el trasfondo bíblico de la celebración de unas bodas y las invitadas vírgenes muestra Jesús a sus seguidores la diferente manera de actuar entre personas previsoras y descuidadas. Las imágenes de las lámparas y del aceite subraya la necesidad de la preparación para participar en la comunión eterna con el Mesías en la fiesta de las Bodas del Cordero en el Reino de los Cielos. Por eso, a pesar de que algunos desde el principio han sido llamados a formar parte del Nuevo Israel, si no se encuentran preparados y vigilantes serán separados o mejor dicho se excluyen a sí mismos. Las vírgenes prudentes no faltan a la caridad al no compartir aceite a las descuidadas; lo que resalta la parábola es la incapacidad de las necias de adoptar una esencial actitud de colaboración para entrar al Reino; las prudentes no pueden ser cómplices de la desidia y la irresponsabilidad de las descuidadas frente a Cristo y sus dones más importantes. Hay que responder de manera adecuada a las gracias recibidas y vencer la flojera y pereza.
Hoy conmemoramos a SANTA MÓNICA, la madre de San Agustín. Nació en Tagaste, África del Norte, aquella época provincia Numidia del Imperio Romano, en el año 331, de una familia cristiana. Muy joven, fue dada en matrimonio a un hombre pagano llamado Patricio, que la hizo sufrir mucho con sus infidelidades matrimoniales, y con quien tuvo varios hijos. Entre ellos estaba San Agustín, cuya conversión le costó muchas lágrimas y oraciones. Fue un modelo de madres; alimentó su fe con la oración y la participación en la comunidad, y la embelleció con sus virtudes, sobre todo con su paciencia. Murió en Ostia, el puerto de Roma, en el año 387.
Este mes invita el Papa orar por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a luz del Evangelio. Nos unimos al pedido del Papa Francisco regalando a la Virgen Madre cada día un ramo de rosas al rezar el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada.
Oremos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB
Foto portada: Misioneros Digitales

