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Hoy celebramos la fiesta de la EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

14 de septiembre 2021, celebramos la FIESTA de la EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ y proclamamos el Evangelio según San Juan 3, 13-17. Gloria a ti, Señor Jesús

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesú


Queridos hermanos, estamos en el mes de la Biblia. Este año con el lema: ¡COMUNIDAD MISIONERA, COMPARTE LA PALABRA! Por favor: Compartan este mensaje:
TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO QUE DIO SU HIJO ÚNICO PARA QUE EL QUE CREA EN ÉL NO SE PIERDA SINO QUE TENGA VIDA ETERNA.


La perícopa de hoy es parte del diálogo de Jesús con Nicodemo. El Señor revela a un jefe del judaísmo el amor inmenso y gratuito del Padre al mundo por medio de la entrega de su Hijo Único en la Cruz. San Juan constata que la muerte en Cruz de Cristo es la máxima prueba del amor que se puede dar. “Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos” dirá Jesús en la Última Cena (Juan 15,13).
Nadie se escapa de la cruz. A todos nos llega. Nuestra primera reacción será como de Pedro, tal como hemos escuchado en el Evangelio del domingo pasado, que no quería aceptar que su Señor, el Mesías, debía sufrir y reprendió por eso a Jesús. Y el Señor increpó fuertemente a Pedro llamándole “satanás”, el enemigo de los hombres y del plan divino de salvarnos. Claro que Dios en su omnipotencia podía haber salvado a los hombres de otra manera, pero quiso mostrar más que su poder, su amor.


Por eso cuando nos toca la cruz a nosotros, después de un primer rechazo y una protesta “Señor, ¿por qué a mí?”, deberíamos acordarnos de la Cruz de Cristo, su sentimiento y decisión de “rebajarse hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz” (Filipenses 2, 5-11). La cruz, el instrumento de la muerte más cruel y más denigrante, llegó ser la bandera de Cristo y de sus discípulos misioneros por la gloriosa y santa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
Un amor sin cruz, sin sufrir, queda superficial en puros sentimientos. “Amar hasta que duela” decía la Santa Madre Teresa de Calcuta. Al otro lado una cruz, un dolor, sin amor se vuelve un horror. Por eso quedamos invitados no rechazar la cruz, sino asumir la cruz como Jesús con AMOR y la ayuda del ESPÍRITU SANTO, el amor en persona, y unirnos a Cristo como el Apóstol San Pablo que escribía “me alegro de mis padecimientos por ustedes, pues así voy completando lo que falta a los sufrimientos de Cristo en mi cuerpo por el bien de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Colosenses 1, 24). De esa manera nuestro sufrimiento será fructífero y ayuda a nuestros seres queridos y a la Iglesia, la esposa de Cristo.


Este mes de septiembre invita el Papa a orar para tomar decisiones a cuidar la creación, alegrándonos por los jóvenes que están comprometidos con nuestra casa común. Nos unimos al pedido del Papa Francisco regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos al final: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

obispo resp. de Misiones CEB

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