Evangelio del Día: ALGUNAS MUJERES ACOMPAÑABAN A JESÚS Y LE AYUDABAN CON SUS BIENES
17 de septiembre 2021, viernes de la semana 24 durante el año, proclamamos el Evangelio según San Lucas 8, 1 – 3. Gloria a ti, Señor.
Queridos hermanos, estamos en el mes de la Biblia. Este año con el lema: ¡COMUNIDAD MISIONERA, COMPARTE LA PALABRA! Por favor: Compartan este mensaje.
ALGUNAS MUJERES ACOMPAÑABAN A JESÚS Y LE AYUDABAN CON SUS BIENES
Vemos a Jesús como misionero buscando el pueblo para reunirlo como el Buen Pastor a sus ovejas perdidas. Para esto visitó ciudades y pueblos anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios, Reino de Vida y Verdad, de Justicia y Santidad. Le acompañaban los Doce elegidos, a quienes nombró Apóstoles, es decir enviados, porque después de aprender de Él tenían ellos que anunciar el Evangelio a todo el mundo.
El Evangelista San Lucas dedica una especial atención a las mujeres en general y en este pasaje a las mujeres que acompañaban al Salvador tanto como discípulas y como servidoras que con sus bienes hicieron posible las misiones de Jesús. La Iglesia primitiva conservó con buena veneración la memoria de estas primeras cristianas. Algunas de ellas estuvieron al pie de la Cruz junto a la Madre del Señor, la Virgen María. Y luego eran las primeras en encontrarse con Cristo resucitado. A pesar de este servicio importante y de su fidelidad, Jesús no les encargó el ministerio sacerdotal, aunque en esa época había muchísimas sacerdotisas en los cultos paganos alrededor. El papel importante de la mujer en la historia de la Iglesia nos muestran las Santas. Hoy una de las cuatro doctoras de la Iglesia, Santa Hildegarda, abadesa, gran mística, profetisa, poetisa, escritora, compositora de música, conocedora de todas las ciencias de su época, como la botánica, la medicina. Una curiosidad: Por mejorar la salud, propagó usar el lúpulo para la elaboración de la cerveza.
Como profetisa denunciaba a todos sus faltas y sus pecados llamándoles la atención: a príncipes y Obispos, al Papa y al Emperador. Con todos ellos tenía una extensa correspondencia. Se guardan centenares de cartas. Varias veces le pedían salir a misiones y proclamar el Evangelio. Varones, seguros de sí mismos, la hicieron caso. Encima de todo era una buena madre para sus hermanas religiosas y para el pueblo, especialmente para los pobres y enfermos. Junto con San Bernardo de Claraval era la lumbrera del siglo XII. Nació 1098 y vivió 81 años a pesar de su frágil salud desde niña. Conmemoramos hoy también a San Roberto Belarmino, nació 1542 en la Toscana. Ingresó en la Compañía de Jesús, fue ordenado sacerdote. Sostuvo célebres disputas den defensa de la fe católica y enseñó teología en el Colegio de Roma.
Fue elegido Cardenal y nombrado Obispo de Capua. Trabajó en las Congregaciones romanas, contribuyendo a la solución de muchas cuestiones. Murió en Roma el año 1621. “¿Qué más fácil, más suave, más dulce que amar la bondad, la belleza y el amor, todo lo cual eres tú, Señor, Dios mío?” Este mes invita el Papa a orar para tomar decisiones a cuidar la creación, alegrándonos por los jóvenes que están comprometidos con nuestra casa común.
Nos unimos al pedido del Papa Francisco regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
