Evangelio del Día: EL QUE NO CARGA SU CRUZ Y VIENE DETRÁS DE MÍ NO PUEDE SER MI DISCÍPULO
Foto portada: Misioneros Digitales
3 de noviembre de2021, recordamos a San Martín de Porres y proclamamos el Evangelio según San Lucas 14, 25 – 33. Gloria a ti, Señor.
EL QUE NO CARGA SU CRUZ Y VIENE DETRÁS DE MÍ NO PUEDE SER MI DISCÍPULO
Queridos hermanos en Cristo, ser discípulo de Jesús es mucho más que ir tras de Él sólo para escucharlo. Para ser discípulo es necesario afrontar las renuncias exigidas. Estas se recogen en tres frases que terminan de la misma manera: quien no puede asumir lo que Jesús le pide “no puede ser mi discípulo” (vv. 26. 27.33). La primera renuncia que pide Jesús es amarlo más que a su propia familia. La segunda renuncia es cargar con el oprobio y el sufrimiento que puede significar el seguimiento de Jesús, partiendo del desgarro de optar por el Señor cuando la familia se opone. La tercera renuncia es a todas las posesiones o bienes con tal de seguir a Jesús itinerante, que va de pueblo en pueblo anunciando el Reino de Dios. Cargar con la propia cruz es aceptar un camino que incluye sufrimiento, soledad y la muerte que el discípulo escoge por un encuentro muy personal con Cristo y por seguirlo a Él.
Los Santos con el testimonio de su vida muestran que eso sí es posible. Hoy San Juan Martín de Porres Velásquez, hijo de noble español y Ana Velázquez, mulata, educadora del Santo y de una hija. Nació el año 1579 en Lima. De niño fue asistente de un barbero-cirujano, con 24 años ingresó en la Orden de Predicadores como hermano lego, es decir sin poder ser ordenado, por el color de su piel. Ejerció su oficio ampliamente en favor de todos, sin fijarse de su condición social y de su raza. Atendió también a animales. Llevó una vida de profunda humildad.
Se hizo famoso como el “Santo de la escoba”. Pasó largas horas de la noche en la contemplación de Cristo crucificado y de la Santa Eucaristía. Se mortificó como Santa Rosa. Tenía el don de la bilocación. Esclavos venidos del África lo reconocieron como predicador que les había hablado de un tal Jesús. Obró casi a diario milagros, mayormente en favor de los enfermos y pobres que el superior le prohibió practicarlo para no perturbar el ritmo del día. En su gran humildad obedeció. Un día que estaban refaccionando la torre, un albañil se cayó de gran altura gritando auxilio a Fray Martín. Este le ordenó que le espere, quedándose suspendido en el aire, hasta pedir la autorización del Padre Superior que le permitió bajarlo suavemente. Su sabiduría y santidad atrajeron a muchísimas personas y aún al mismo virrey del Perú, para solicitar los consejos de Fray Martín. Murió el 3 de noviembre del año 1639.
En este nuevo mes de noviembre el Papa Francisco nos invita a orar por las personas que sufren depresión o agotamiento extremo, reciban apoyo y una luz que les abra a la vida. Nos unimos al pedido del Santo Padre regalando a nuestra Madre, la Virgen María, cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el SANTO ROSARIO, también por los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. Oremos: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas la oración de tus hijos necesitados. Líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita”. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y sus seres queridos difuntos.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

