Evangelio del Día: NO HACEN CASO NI DE JUAN BAUTISTA NI DEL HIJO DEL HOMBRE
10 de diciembre 2021, viernes de la segunda semana de Adviento proclamamos el Evangelio según San Mateo 11,16 – 19. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
NO HACEN CASO NI DE JUAN BAUTISTA NI DEL HIJO DEL HOMBRE
En el pasaje del Evangelio de hoy Jesús hace alusión a los juegos de niños. San Cirilo de Jerusalén recuerda cómo jugaban los niños en Tierra Santa: “a boda” y “a funeral”. A los niños les gusta imitar lo que ven hacer a los adultos, especialmente las ceremonias, y se toman en serio su juego, a diferencia de los adultos quienes a veces no toman interés, se distraen, charlan y hasta se burlan. ¿Por qué? Dios nos da la libertad para elegir o “hacer el bien”, escuchar y obedecer a la palabra de Dios o dejarse llevar por la concupiscencia, consecuencia del pecado original que ofusca la mente y desvía la voluntad. Es importante que la persona humana tome una opción fundamental: “Quiero ser santo para llegar a la casa del Padre en el cielo” y luego no dejarse despistar con nuestros antojos.
Juan Bautista vivió un estilo muy austero con ayuno continuo, sin bebida fermentada, y exigía la conversión y la confesión de los pecados. Algunos lo tacharon “endemoniado” para tener pretexto de no escuchar su llamado y seguir la vida según su parecer guiados por la soberbia.
Jesús impulsado por el Espíritu Santo va después de su Bautismo al desierto para empezar su actividad según la antigua tradición con un ayuno prolongado de cuarenta días. Con esta práctica religiosa resiste a las diversas tentaciones de satanás. Pero, a continuación, vive una vida “normal” tal como acostumbraba los treinta años en Nazaret. Algunos se maravillaban de ello. ¿No habría sido su predicación más eficaz si se hubiera presentado como Juan Bautista? No sabemos. Jesús tenía un válido motivo para elegir una “vida normal”. En Él Dios se ha hecho hombre y lo humano está destinado de ser elevado a Dios. Y no sólo lo extraordinario, sino toda la vida humana en su banal cotidianidad. En la vida de la Iglesia ocurren maravillas y se ven cosas extraordinarias: Tenemos santos de la vida diaria extraordinariamente bien vivido con paciencia y generosidad como de otros que impresionan con milagros humanamente inexplicables. Por esto San Pablo escribía a los cristianos de Corinto: “Ya que coman, ya que beban, cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios” (1Corintios 10,31). Pidamos a Dios un corazón atento, vigilante y dócil a su palabra y la fuerza de hacer la voluntad del Padre como Jesús.
Hoy recordamos a San Dámaso I, Papa. Nació en España el año 305 y el año 366 fue ordenado Obispo de Roma; reunió sínodos para combatir los cismas y herejías; promovió la veneración de los mártires, cuyos sepulcros adornó con sus versos. Murió el año 384.
Sigamos meditando en el SANTO ROSARIO los misterios de nuestra fe y pedimos al Espíritu Santo que toque los corazones de los pecadores y también los nuestros.
Nos unimos con nuestro Papa Francisco que en este mes de diciembre pide orar por los Catequistas, que están llamados a proclamar la Palabra de Dios. Que lo hagan con valentía, creatividad y con la fuerza del Espíritu Santo. Pidamos también por el fin de la pandemia, los afectados por el covid-19 y sus familias, y para los que lloran la muerte de una persona amada. “¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor, te necesitamos. Solos no podemos.”
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

