Evangelio del Día: JUAN VINO Y NO LO CREYERON, PERO LOS PECADORES Y LAS PROSTITUTAS SÍ LE CREYERON
14 de diciembre 2021, martes de la tercera semana de Adviento proclamamos el Evangelio según San Mateo 21, 28 – 32. Gloria a ti, Señor.
JUAN VINO Y NO LO CREYERON, PERO LOS PECADORES Y LAS PROSTITUTAS SÍ LE CREYERON
San Mateo relata esta parábola de los dos hijos en el momento cuándo la disputa entre Jesús y los jefes judíos alcanza un nivel intenso y se destaca el fuerte contraste entre la fe de los pecadores y prostitutas y la incredulidad de las máximas autoridades religiosas judías. Un hijo representa a Israel, que dijo “sí” al aceptar la Ley de Dios, pero no hizo la voluntad del Señor; el otro hijo representa a los pecadores, que dicen “no” a la Ley, pero luego se arrepientan, se confiesan en el bautismo ante Juan y siguen el camino de Dios testimoniado por el Bautista. OJO: ¡No es que los pecadores siguen igual! Juan, en su calidad de Elías que ha regresado, ha cumplido con su misión de llevar los a la conversión y de esa manera preparar el camino a Cristo.
Varias veces en el Evangelio encontramos juntos a publicanos y prostitutas. Son dos tipos de pecadores generalmente despreciados, porque no respetan la Ley de Dios ni la Ley natural. Ciertamente representan a los que rechazan trabajar en la viña del Señor. El hecho de que Jesús los defienda provoca un gran escándalo. En efecto, ninguna sociedad admite que hombres de buena reputación sean comparados con los de mala fama. Pero – ojo – Jesús en ningún momento defiende su modo de vivir porque conocía bien sus pecados. Él sólo expresa el valorar de las personas y su capacidad de CONVERTIRSE. De esa manera los pecadores y prostitutas llegan antes de nosotros al Reino de los Cielos que nos creemos justos.
La Sagrada Escritura nos revela nuestra condición pecadora y débil, pero también la posibilidad de convertirnos. Precisamente por eso la conversión es el tema fundamental de la Biblia; y en esta pandemia actual. La decisión está en el corazón de cada persona.
Hoy conmemoramos a San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia, 1542-1591. Siendo huérfano sirvió como ayudante de enfermero. A los 18 años entró con los Carmelitas. En la soledad de la celda, en el silencio y en la oración constante, logró tener conocimientos muy profundos de la vida interior. Al encontrarse con Teresa de Ávila, ella reconoció la espiritualidad evangélica de Juan y se lo ganó para su gran causa de reformar la Orden Carmelitana. De los sufrimientos y la persecución que les tocó vivir, brotó en San Juan y Santa Teresa la mística, los encuentros muy profundos con Cristo y el Espíritu Santo. Como frutos de estas experiencias y conocimientos surgieron sus obras “La subida al Monte Carmelo”, “La noche oscura del alma”, “El cántico espiritual entre al alma y Cristo” y la “Llama de amor vivo”. San Juan de la Cruz murió 1591 a los 49 años.
Sigamos meditando los misterios de nuestra fe con el SANTO ROSARIO para pedir el amor del Espíritu Santo como San Juan de la Cruz. Así nos unimos con nuestro Papa Francisco que en este mes de diciembre pide orar por los catequistas, que están llamados a proclamar la Palabra de Dios. Que lo hagan con valentía, creatividad y con la fuerza del Espíritu Santo.
Pidamos a Dios por nuestra patria BOLIVIA lluvias suaves y abundantes donde aún no llovió. ¡Ven, Señor Jesús! Pronto por favor, te necesitamos. Solos no podemos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispoo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

