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¡PARA VINO NUEVO, ODRES NUEVOS!

17 de enero de 2022, lunes de la 2ª semana durante el año, proclamamos el Evangelio según San Marcos 2, 18 – 22. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


¡PARA VINO NUEVO ODRES NUEVOS!
Queridos hermanos, estamos en el capítulo 2 del Evangelio según San Marcos con la segunda controversia entre Jesús y los dirigentes de Israel. Después de la disputa sobre el perdón de los pecados viene la cuestión del ayuno. Tanto los fariseos como también los seguidores de Juan Bautista cuestionan a Jesús acerca del trato libre de esta costumbre por parte de sus discípulos. El Señor defiende el proceder de los suyos con un argumento sorpresivo: “¿Acaso pueden ayunar los amigos del novio mientras él está con ellos?… llegará el día en que les quitarán al novio: ¡ese día ayunarán!”.


El ayuno es para expiar delitos, ofensas y pecados del pasado o bien para disponerse a fiestas y acontecimientos que vienen. Para los discípulos importa ahora la presencia de Jesús y no asuntos ni del pasado ni del futuro. La presencia del Señor es tiempo de fiesta porque Él es el Esposo que ha venido para salvar a su pueblo y a toda la humanidad. Esta imagen del matrimonio es tomada del Antiguo Testamento como hemos escuchado ayer en la primera lectura del profeta Isaías (62). Dios hizo ALIANZA con Israel y aunque ellos han quebrantado este pacto nupcial una y otra vez, el Señor ha perdonado. Y si Jesús perdona los pecados (2,5) y hoy dice: El novio está presente (v.19), quiere decir que Él se declara ser Dios y reclama ser reconocido como tal. Luego añade dos palabras, una acerca de que un vestido viejo no se puede remendar con una tela nueva y que el vino nuevo tiene que ser vaciado en odres nuevos. Son avisos que Dios vino para hacer una NUEVA CREACIÓN. “Yo hago nuevas – todas las cosas” (Apocalipsis 21,5).


Hoy recordamos a San Antonio, Abad, o Antonio Magno de Egipto que en joven entrando en una Iglesia escuchó: “Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres, y luego vente conmigo” (Mateo 19,16-22). Era muy rico como el joven del Evangelio; este se fue triste mientras Antonio puso en práctica la Palabra del Señor, vendió su herencia enorme y se fue al desierto para vivir a solas con Dios y rogar por la conversión de los pecadores. Tenía que luchar con los demonios y contra los herejes que querían apartar de Cristo. Llegó a ser un auténtico “hombre de Dios”, “Padre de los monjes” y “Médico de Egipto”. Murió el año 356 a los 105 años de edad. Sabemos de su Vida por su amigo, discípulo y compañero en la lucha contra los herejes, San Atanasio. Una enseñanza de Él dice: “Vi todas las trampas del enemigo infernal extendidas por toda la tierra. Suspiré y dije: ¿Quién puede liberarse de todas estas trampas? Entonces escuché una voz que me dijo: la HUMILDAD”.


Recemos en nuestras familias el SANTO ROSARIO por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Les pido orar por el retiro de los novicios franciscanos que hoy comenzamos en La Recoleta de Sucre. Pidamos también por la conversión de los pecadores y el fin de la pandemia y de todas las enfermedades corporales y espirituales. El Papa Francisco nos pide orar en este mes de enero para que las personas que sufren discriminación y persecución religiosa encuentren sus derechos y la dignidad. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda, sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.

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