VAYAN AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMEN EL EVANGELIO
25 de enero de 2022, celebramos la fiesta de la CONVERSIÓN del APÓSTOL SAN PABLO y proclamamos el Evangelio según San Marcos 16, 15 – 18. Gloria a ti, Señor.
VAYAN AL MUNDO ENTERO Y PROCLAMEN EL EVANGELIO
Querido oyentes, hoy celebramos con alegría la fiesta de la Conversión de Saulo en San Pablo. A pocas semanas de la solemnidad de la Epifanía, Cristo nos regala otra manifestación: el Resucitado se muestra a Saulo como Mesías glorificado en Dios, que sigue viviendo en sus hermanos y forma un solo ser junto con ellos. Escribe San Agustín: “Cristo no dice: ¿Por qué persigues a mis siervos?, sino: ¿Por qué me persigues? La cabeza se lamentaba por sus miembros y los transfiguraba en ella misma”. Por la gracia de Dios, Saulo descubrió en un instante que Jesús de Nazaret, a quién aborrecía y odiaba, es el Dios vivo, y que se identifica con la Iglesia viva. La Conversión de San Pablo es así mismo una manifestación de las maravillas que solo puede llevar a cabo la gracia y misericordia del Señor en un alma que responda a la llamada.
}“Sé de quién me he fiado”, dice luego San Pablo, y “Vivo de la fe en el Hijo de Dios que me amó hasta entregarse por mí” (Gálatas 2,20). La Conversión de San Pablo ha sido uno de los acontecimientos más importantes en la Iglesia primitiva. Saulo abandonó todo por amor a Cristo: su familia y sus amigos judíos, su orgullo de raza, su carrera profesional y su fanatismo farisaico. A cambio ganó todo: la vida verdadera por su incorporación en Cristo, creyendo en Él y pidiendo el bautismo; una claridad sobre Jesucristo, la amistad y unión mística con Él: “Ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí” (Gálatas 2,20). Todo esto por pura gracia y la oración de San Esteban perdonando a sus verdugos, entre ellos Saulo (Hechos 7, 58-60). Oremos: “Señor, haz que nos convirtamos a ti para dar así al mundo un testimonio de tu verdad” (Oración Colecta de la Misa).
En el Evangelio de esta fiesta proclamamos el último encargo de Nuestro Señor Jesucristo, el envío misionero de los Apóstoles por parte del Señor a proclamar la Buena Noticia de Jesús resucitado, tal como lo hace María Magdalena, unos versículos anteriores (v.10). El resultado es la salvación o la condenación; depende de si esa Buena Noticia es aceptada o rechazada. Las señales que acompañan a los Apóstoles, misioneros y creyentes son las mismas de Jesús: expulsar demonios, sanar enfermos, hablar en lenguas y tomar serpientes sin sufrir daño. San Lucas relata unos ejemplos de esto en la misión de San Pablo en los Hechos de los Apóstoles.
Pidamos al Espíritu Santo el don de un encuentro personal con Jesús, como lo tenía San Pablo, para poder seguir al Hijo de Dios con todo el corazón y hacerlo conocer a otros. Pidamos por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras: que los niños, adolescentes y jóvenes que Dios llama puedan dar una respuesta generosa y favorable y sean apoyados por su familia. Nos puede ayudar mucho la meditación de los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO rezando en familia. Oremos entonces por santas vocaciones. Pidamos también por la conversión de los pecadores y el fin de la pandemia y de todas las enfermedades corporales y espirituales. El Papa Francisco nos pide orar en este mes para que las personas que sufren discriminación y persecución religiosa encuentren sus derechos y la dignidad. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

