Mons. Adolfo Bittschi: «Jueves Santo, los amó hasta el extremo»
Prensa CEB 14.04.22. En este Jueves Santo, compartimos la reflexión de Mons. Adolfo Bittschi, Obispo Auxiliar de Sucre y Responsable de Misiones de la Conferencia Episcopal Boliviana, oportunidad en la que anima a pedir al Espíritu Santo, fe y valor para entregar a Jesús nuestra vida.
14 de abril 2022, JUEVES SANTO, proclamamos el Evangelio según San Juan 13, 1 – 15. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO.
La celebración del JUEVES SANTO tiene cuatro momentos claves: a) La institución de la Eucaristía. b) La institución del Sacramento del Orden Sacerdotal. c) El Mandamiento del AMOR y del servicio con el ejemplo del Lavatorio de los pies. d) La Adoración del Santísimo Sacramento, vigilando con Jesús que está preso.
Comenzamos con las lecturas de la celebración: La primera lectura habla en Éxodo 12, 1-8.11-14 de la CENA PASCUAL EN EGIPTO. San Pablo en la segunda lectura de 1ªCarta a los Corintios (11, 23-26) nos hace entender que cada EUCARISTÍA es la PRESENCIA DEL MISTERIO PASCUAL de Nuestro Señor Jesucristo: la institución en la Última Cena, la Pasión y Muerte en Cruz y la Resurrección Gloriosa. El Evangelio relata el LAVATORIO de los PIES como concretización del AMOR (Juan 13,15).
Jesús se sirve de gestos de la celebración de la Pascua judía, como partir el pan y pasar la copa, pero le da a estos gestos un nuevo significado a través de las palabras que pronuncia sobre ellos: el pan partido y entregado es SU CUERPO ENTREGADO y el vino ES SU SANGRE DERRAMADA por todos PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. Jesús se presenta como el VERDADERO CORDERO PASCUAL. La 1ªCorintios es el documento más antiguo de las palabras del Señor en la Última Cena. San Pablo las recibió por tradición. Es decir, que ya había sido una institución en la Iglesia. Las comunidades creen y celebran el pan transformado en el Cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre por obra del sacerdote legítimamente ordenado y en comunión con el Obispo y con el Papa; así hacen presente la fuerza salvífica del Sacrificio en la Cruz y realizan la perfecta Alianza o comunión con Dios. La celebración de la Eucaristía es la actualización sacramental de la muerte y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; en otras palabras todo el misterio de la PASCUA. Así se edifica la Familia de Dios, el Cuerpo místico de Cristo y el Templo del Espíritu Santo. La Eucaristía requiere fe en lo que celebra la Iglesia y una vida abierta a la comunión con Dios; de aquí la necesidad de examinar la conducta para no convertirla en causa de pecado. En la comunión recibimos el Cuerpo de Cristo que nos transforma en Cuerpo de Cristo. Comemos a Cristo y Él nos asimila en sí. En la Comunión “Cristo acrecienta en nosotros el don de su Espíritu, infundido ya en el bautismo e impreso como sello en el sacramento de la confirmación (Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistía, n.17). San Ireneo dice: “Nuestros cuerpos cuando han recibido la Eucaristía, ya no son corruptibles sino que tienen la esperanza de la resurrección”. Por eso conviene participar todos los domingos y fiestas de guardar y estar en la Iglesia unos cinco minutos antes de comenzar para que pueda llegar también nuestra alma. Para perpetuar el sacrificio de la Cruz en la Eucaristía, Jesús dijo a sus Apóstoles: “Hagan esto en conmemoración mía”. Con estas palabras del Señor queda instituido el Sacramento del Orden Sacerdotal.
EL SEÑOR JESÚS LAVA MIS PIES. Lavar los pies de los invitados era tarea de los esclavos. Con este acto, despojado de su manto e hincado a los pies de los discípulos, expresa lo que escribe San Pablo en la carta a los Filipenses: “Siendo de condición divina… se despojó de sí mismo, asumió la condición de esclavo… se humilló hasta la muerte ¡y una muerte en cruz!” (2,5s). Jesús nos brinda una enseñanza fundamental. Él vive el sentido de todo su misterio pascual y nos exige a los sacerdotes vivir en servir a Dios y al Pueblo de Dios. Ya había dicho: “El Hijo del hombre no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate para todos” (Marcos 10,45). Solo en este espíritu se vive el sacerdocio feliz.
Simón Pedro no quiere aceptar este servicio tan humilde por parte de su Señor, pero Jesús le dice: “si no te lavo, no tienes que ver conmigo”. El LAVATORIO de los pies es símbolo del sacramento de la reconciliación o confesión, que nos libera de los pecados y es indispensable para tener parte con Cristo. Y su mandato es: “Hagan ustedes lo mismo” (13,15). Es recibir el perdón para perdonar al hermano. No lavar los pies a Jesús en el hermano, o sea dejar de perdonar, es no vivir como Cristo. No comer a Cristo en la Eucaristía es rechazar su pasión, muerte y resurrección. ¡Ceguera y anemia! ¡Tan peligrosa en la pandemia! Por eso hay que confesarse con cierta frecuencia para ser apto de comulgar con Cristo.
Tanto para el mandato de AMOR (vv.34-35), concretizado en el Lavatorio de los pies, como en la institución de la EUCARISTÍA Jesús pide a sus discípulos la continuidad. Continuar las acciones de Jesús no es repetir ceremonias ni ritualismo sino HACER PRESENCIA A CRISTO y encarnar su actitud de entrega total y de servicio. Es a la vez el momento de la institución del sacramento del ORDEN SACERDOTAL. Oremos esta tarde y siempre por los sacerdotes.
Pidamos entonces al Espíritu Santo fe y valor para entregar a Jesús nuestra vida. El Papa Francisco invita a recibir el Sacramento de la Reconciliación, y así seremos libres. Recemos el Santo Rosario por Rusia y Ucrania, para que termine la otra guerra silenciosa contra los inocentes en el aborto, que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales y todo mal. El Papa Francisco nos pide orar al Espíritu Santo por el proceso del SÍNODO y en este mes para que el personal sanitario que atienda a los enfermos y a los ancianos sea apoyado por los gobiernos y las comunidades locales. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! La Bendición de Dios, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB

