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Evangelio del Día: «No se opongan a quien les hace el mal»

Prensa CEB 13.06.22. Iniciando la semana, Mons. Adolfo Bittschi, Obispo Auxiliar de Sucre y Resp. de Misiones de la Conferencia Episcopal Boliviana comparte la reflexión del evangelio del día, hoy celebramos la memoria de SAN ANTONIO de PADUA y proclamamos el Evangelio según San Mateo 5, 38-42. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Sr. Jesús.

NO SE OPONGAN A QUIEN LES HACE EL MAL
Queridos hermanos, Jesús propone una actitud heroica: rechazar el principio de “ojo por ojo, diente por diente”. Esto implica que no hay posibilidad de justificar venganza alguna. Eso era novedoso y es hasta hoy escandaloso. Sin embargo, Jesús enseña a ver al otro, incluso al que te hace mal, como hermano, necesitado de oración, perdón, liberación y sanación. Esto sólo es posible de un corazón libre y lleno del Espíritu Santo que ha experimentado el amor la misericordia y el perdón de Dios. Que San Antonio nos ayude a conseguirlo.

San Antonio nació en Lisboa, capital de Portugal, en el año 1195 y fue bautizado con el nombre de Fernando. Ingresó muy joven entre los Ermitaños de San Agustín, donde recibió el Orden Sacerdotal. El martirio de Franciscanos Menores le conmovió y pidió ser recibido por la familia franciscana. Allí recibió el nombre de ANTONIO. Se prestó ir a Marruecos para morir Mártir, pero la nave fue llevada por una tormenta a Italia. En 1221 participó en el Capítulo General al lado de San Francisco. Cuándo descubrieron sus profundos conocimientos de la Biblia y sus dotes extraordinarios de predicador San Francisco lo nombró primer Maestro de Teología para su Orden diciendo: “Quiero que enseñes a los Hermanos la Teología de manera que ni tú ni ellos apaguen el espíritu de la oración según la Regla que profesamos”. El Papa Gregorio IX, al oírlo exclamó: “Eres el arca del Antiguo y del Nuevo Testamento”.

Los superiores le enviaron al norte de Italia y a Francia donde se difundían herejías. Por sus enseñanzas y ejemplo de vida austera suscitó un amplio movimiento de CONVERSIÓN. De vuelta a Italia en 1227, predicó contra los usureros y los adinerados y les exhortaba a que ayudaran a los pobres. A un usurero muerto que llevaban al campo santo no dejó enterrar. Dijo: No tiene su corazón. Vayan y lo encontrarán en su caja fuerte. Así fue. Se registraron muchísimos milagros de conversión y de sanación por intercesión de San Antonio. Cuando en Ravena la gente no le escuchaba fue a la playa para predicar a los peces que se juntaron y sacaron sus cabezas atendiendo sus palabras de ser agradecidos con su Creador por la vida y el agua. A Padua llegó recién el año 1230. Al año predicó la cuaresma que conmovió profundamente a la ciudad. Y el 13 de junio de 1231, con sólo 36 años murió exhausto de su trabajo de misionero y de sus penitencias. Apenas en un año el Papa Gregorio Nono lo declaró Santo por los continuos milagros que Dios obraba por su intercesión. En 1946 el Papa Pio XII lo nombró Doctor Evangélico por vivir y enseñar el Evangelio.

Meditemos los misterios de nuestra fe en el Santo Rosario y pedimos nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia; oremos por Ucrania; que termine la otra guerra silenciosa contra los inocentes en el aborto; que acabe la pandemia, todas las enfermedades y todo mal. El Papa Francisco nos pide orar al Espíritu Santo por el proceso del SÍNODO y que en este mes de junio por las familias cristianas de todo el mundo, para que vivan la gratitud del amor y la santidad en la vida cotidiana. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! La Bendición de Dios, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, les acompañe hoy y siempre. San Antonio, ruega por nosotros. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.

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