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Testimonios misioneros: Damos y recibimos en los hogares que visitamos

Testimonios misioneros: Damos y recibimos en los hogares que visitamos

Prensa CEB 15.07.2022.- “¡Av+rave!”, con este saludo guarayo, los jóvenes misioneros, llevan oraciones y comparten el Evangelio con las familias de distintas comunidades de Ascensión de Guarayos, en el Vicariato Ñuflo de Chávez. Con gran alegría los misioneros bolivianos comparten sus testimonios.

Todos somos hijos de Dios

Carla Fabiola Guzmán Velázquez, nativa de San Julián, en el Vicariato Ñuflo de Chávez, visitó el barrio San Martín.

Carla describe la experiencia como larga, ya que tuvieron que caminar por mucho tiempo para realizar la misión, la primera casa que visitó junto a sus compañeros, les negó la visita porque pertenecían a otra religión.

Esta primera experiencia negativa sirvió de impulso para continuar y llegar hasta la casa de una familia Católica, que tenía a un abuelo ciego (evangélico), pero a pesar de eso aceptó compartir un momento de oración, por ello, la lección de Carla es que todos somos hijos de Dios: “todos somos hijos de Dios y tenemos que aceptar, no rechazar y ahí fue donde nos aceptó, fue todo muy bonito, cantó con nosotros, oramos y le bendecimos al mismo tiempo. Fue una experiencia muy bonita”.

Carla invita a los jóvenes de Bolivia a animarse, arriesgarse “hay muchísimas dificultades, pero a pesar de eso hay que levantarse  y seguir, no quedarse en un solo lugar y aceptar las diferentes propuestas que tengamos en la vida. Una de esas podríamos aceptar a ser misioneros en el lugar donde están, para así encontrar el camino de Dios”.

Sobre la experiencia de la misión Carla afirma “nosotros damos y también recibimos de los hogares que hemos ido a visitar”.

La oración puede mantenernos vivos

Jorge Antonio Calle, de la Arquidiócesis de La Paz, visitó la comunidad de San Pablo de Guarayos.

A primera vista la capilla del lugar era diferente a los que Jorge acostumbraba, al llegar al lugar se dividieron en grupos de 2 y 4 personas, dentro del grupo con el que compartió con un seminarista nativo del mismo pueblo, San Pablo de Guarayos. Él fue su guía y visitaron una por una las casas.

Entre las familias que visitaron lo que llamó la atención de Jorge fue la visita a una mujer de edad avanzada, que sólo sabía hablar guaraní y los familiares colaboraron en la traducción. La mujer pidió a los misioneros no dejar de rezar, conocieron un poco más de la historia de esta mujer, lamentaron la pérdida de su esposo y que ella misma no puede asistir a la misa porque está quedando ciega, por eso para esta mujer la oración es importante, porque reza en casa y así puede encontrarse con Dios y según ella “es lo que la mantiene viva”.

Desde ahí la lección para Jorge fue que la oración puede mantenernos vivos y que vale mucho compartir la Palabra con las personas.

Los Jóvenes Misioneros son chévere

Denisse Álvarez Parada, de la comunidad de San Julián, realizó su misión en la comunidad de San Pablo de Guarayos.

Las primeras experiencias que tuvo, fue con una familia evangélica, con la que compartieron la oración y una soda: “tuvimos una conexión entre hermanos porque somos hermanos, creemos en el mismo Dios”, señala Denisse con gran emoción.

“Ser misionero es servir a Cristo y ayudar a Cristo”, opina Denisse tras su experiencia misionera, alentando a que más jóvenes se animen a la misión, a no tener miedo, que “los jóvenes misioneros son chévere”.



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