Evangelio del día: “DENLES USTEDES DE COMER
Prensa CEB 01.08.2022.- Primer lunes de la semana 18 del año litúrgico. En Bolivia celebramos la fiesta de san Alfonso María de Ligorio y de san Pedro Fabro, y proclamamos el evangelio de San Mateo 14,13-21.
Aquel tiempo, Jesús se retiró de ahí en una barca a un lugar solitario. La multitud lo supo y lo siguió a pie desde las ciudades. Al desembarcar, Jesús vio una gran cantidad de gente, se compadeció de ellos y sanó a sus enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “Este es un lugar deshabitado, ya se ha hecho tarde, despide a la gente para que vaya a las aldeas y compre su propio alimento, pero Jesús les dijo: “No necesitan ir, denles ustedes de comer”.
Ellos le contestaron: ”Solo tenemos cinco panes y dos pescados”. Él les ordenó: “Tráiganlos aquí”.
Después de mandar que la gente se recostara en el pasto, Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, levantó la vista al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a los discípulos y estos a la gente.
Todos comieron hasta saciarse y de lo que sobró recogieron entonces cestas repletas. Los que comieron eran como unos 5.000 varones, sin contar mujeres ni niños.
Palabra del Señor…
“Queridos hermanos en Cristo, resulta interesante que san Mateo sitúa la multiplicación de los panes inmediatamente después de la comida de muerte de Herodes, que asesinó a san Juan bautista.
El evangelista señala la intención de querer influenciar por la comida que da la muerte en lugar de la vida, lo hace relatando el detalle de despedir a la gente hambrienta que podría desmayarse o morir en el camino.
Sin embargo, Jesús nos reta a involucrarnos en su obra diciendo: “Denles ustedes de comer”.
No se puede ser seguidor de Cristo si se está involucrando en la vida de las personas. La multiplicación de los panes es un anuncio de la eucaristía porque Jesús no solo ofrece el pan material, sino que en la celebración de la santa misa se nos da a sí mismo con su palabra, cuerpo y sangre.
El compromiso social no puede faltar en su iglesia, pero lo hacen también otros, nosotros debemos hablar sobre todo de la vida en la persona de Jesucristo, que es una manera de ayudar a los que buscan el sentido de su vida.
Debemos acercar a la juventud al que es el camino, la verdad y la vida, invitarles a mirar a Jesús, que levantó la mirada al cielo y solo así el milagro fue posible, porque el Señor no se dejó confundir al ver la multitud por un lado ni los cinco panes y dos pescados.
Por su compasión y la necesidad de los que le escucharon todo el día y confiando en su padre, Jesús pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, y estos a la gente.
Queridos hermanos, les invito a hacer esta experiencia de compartir con los necesitados el pan de cada día y animarles a prepararse para recibir el pan eucarístico.
Hoy recordamos a san Alfonso Ligorio, obispo y doctor de la iglesia que nació en Nápoles en 1696 y obtuvo el doctorado en derecho civil y eclesiástico a los 16 años. Cuando fue ordenado sacerdote, instituyó la Congregación del Santísimo Redentor, y para fomentar la vida cristiana en el pueblo abandonado Las Serranías, se dedicó a predicar misiones y a publicar la visita al santísimo sacramento, además de la teología moral, materia en la que es verdadero maestro.
Fue elegido obispo de Sant´Agata de´ Goti, pero algunos años después renunció a dicho cargo y murió entre los suyos cerca de Nápoles en 1787, a la edad de 91 años.
Decía que toda la santidad consiste en el amor de Jesús, nuestro Dios y nuestro redentor.
Hoy y mañana se puede conseguir el perdón de Asís, es decir la indulgencia.
Meditemos los misterios de nuestra fe en el santo rosario y pidamos la conversión de nosotros, de todos los pecadores. Oremos por Ucrania, que acaben la pandemia y todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.
En este agosto, el papa Francisco nos invita a orar por los pequeños y medianos empresarios, puramente afectados por la crisis económica y social, para que encuentren los medios y continúen al servicio de las comunidades en las que viven.
La bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo acompañe hoy y siempre a sus familias. Amén”.
Monseñor Adolfo Bittschi Mayer
Obispo auxiliar de Sucre
Obispo resp. de Misiones CEB
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