Testimonios Cajumi: “cuando vi llorar a las personas, dije gracias Dios por traernos aquí”, “pedíamos que dure cinco días más”, “salí de mi burbuja”
Prensa CEB 10.08.2022.- Durante el rosario misionero que organizó la OMP de Cochabamba, jóvenes que participaron en el Cajumi (Campamento Juvenil Misionero) 2022, que se realizó del 12 al 16 de julio en Ascensión de Guarayos, Santa Cruz, compartieron sus experiencias de cómo vivieron esos días de visita a las familias cruceñas.
“En el Cajumi salí de mi burbuja y de mi zona de confort”
“Pensaba que no había superado mi miedo a la gente porque vivía en una burbuja, no salía de mi zona de confort porque estaba siempre con las mismas personas, por lo que tenía miedo de salir y conocer gente nueva, además de no poder ser yo, no poder transmitir lo mismo de siempre”, expresó Mariela Ponce, joven misionera de la Arquidiócesis de Santa Cruz.
Reconoció que no sabía qué era un Jomi o a dónde estaba yendo, pero que es interesante ver cómo el Señor organiza las piezas para vivir experiencias que no se tienen planeadas, pero que llegan, y es como si el Señor dijera “tú y tú tienen que ir para crecer más”.
“La experiencia del Cajumi fue algo bonito y diferente para mí. Fue por cosas de Dios que participé, era la única que estaba disponible para ir, ya que los otros miembros de la vicaría estaban trabajando”, recordó.
A pesar de estas circunstancia, no se arrepiente de haber participado, ya que asegura: “Fue algo bonito llegar al campamento porque fue una buena convivencia con los demás, sentí que los conocía de años, me sentí bien y ahí vi que sí estaba mejorando, fue como que salí del campamento más confortada y con una buena experiencia de visitar las casas en las misiones”.
“Pedíamos que el Cajumi dure cinco días más”
“Todos pedíamos que el Cajumi dure cinco días más. Queríamos que continúe este ambiente con las amistades que se hicieron. Sin embargo, nos fuimos muy unidos y reconociendo que somos uno dentro de la misión. Fue una experiencia hermosa”, recordó con nostalgia Leonardo Méndez, de la Arquidiócesis de Cochabamba.
Como una experiencia interesante, comentó que el tema del idioma fue una limitante cuando llegó a la comunidad de Yaguarú, donde solo se habla en guarayo, pero que encontraron la manera de comunicarse con las familias a través de jóvenes que hacían de traductores.
“Participar en esta actividad fue algo que me marcó mucho porque fue una experiencia única y maravillosa, talvez distinta por ir a un lugar donde el clima es diferente, además de que las mismas personas tienen la costumbre de recibirnos de una manera diferente a la que quizá estamos acostumbrados. Nunca lo olvidaré”, concluyó.
“Cuando vi que las personas lloraban, dije: gracias Dios porque nos trajiste a esta familia”
“Realmente vi la necesidad de que nos acerquemos al hermano para hablarle de Dios porque la gente lo necesita y eso me daba cuenta cuando había personas que lloraban, entonces yo decía: gracias Dios porque nos trajiste a esta familia”, rememoró Biana Quisbert, de la Arquidiócesis de La Paz
Manifestó que la ciudad de La Paz estaba representada por seis jóvenes que participaron en el Cajumi, actividad que calificó como muy reconfortante para su vida y su fe.
“Puedo decir que me movió mucho el acercarme a todas las personas y familias. Estaba aprendiendo por primera vez a ser misionera. También vivíamos como esa parte de la palabra que dice: Jesús los envío de dos en dos a las familias, entonces decía que estábamos viviendo de verdad lo que es misión”, señaló.

