«Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen»
«Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen»
Prensa CEB 20.09.2022.-
20 de septiembre de 2022, martes de la semana litúrgica 25, proclamamos el Evangelio según San Lucas 8, 19-21 Gloria a ti Señor.
Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
Queridos hermanos en Cristo:
San Lucas nos relata en el capítulo 8 la forma cabal de cómo escuchar la palabra de dios. Sin embargo, la manera correcta no es solo oír, sino escuchar, es decir retener la palabra de Dios en el interior. Nos describe el ejemplo de la Virgen María ya en el relato de la niñez de Jesús, en 2,51: “Su Madre guardaba cuidadosamente todos estos sucesos en su corazón” y lo vivía en toda su vida.
El verdadero parentesco de Jesús no se establece por vínculos de consanguinidad, sino por su relación con Él al escuchar con el oído y con el corazón la palabra del Señor. El relato deja ver un conflicto entre Jesús y sus familiares.
Esta oposición se puede ver en el espacio: los familiares de Jesús se encuentran fuera mientras los discípulos están dentro acompañándole y escuchándole. Por los otros evangelios sabemos que los parientes de Jesús le creían loco y, por puro amor familiar, consideran que deben llevarlo de vuelta a Nazaret.
Jesús vino para hacer nuevas todas las cosas, así anunció el profeta Isaías 43,19 y lo repite San Juan, quien en el libro de Apocalipsis 21,5 muestra la nueva realidad de las relaciones. Su misión y su vocación son superiores a los vínculos sanguíneos. Los que escuchan la palabra y la cumplen se constituyen en la nueva familia del Reino de Dios. Esta novedad se convierte en el fundamento para quienes han dejado sus familias y decidieron seguir a Jesús de cerca en la vocación a la vida misionera, religiosa y sacerdotal.
Hoy recordamos a San Eustaquio, cuyo nombre griego se traduce como ‘cargado de bellas espigas’, quien es un mártir laico del siglo II, venerado en Roma. Laicos eran también los primeros misioneros que a principios del siglo XVII llevaron el Evangelio a Corea. Hasta el año 1836 bautizaron y dirigían ellos una comunidad fervorosa sin pastores. Los primeros sacerdotes vinieron de Francia.
Durante las persecuciones de 1839, 1846 y 1866 hubo 103 santos mártires, entre los que destacan el presbítero Andrés Kim Taegon y el laico Pablo Chong Hasang; la mayoría eran laicos, mujeres, varones, casados o solteros, ancianos, jóvenes y niños, quienes con sus sufrimientos en el martirio consagraron las primicias de la Iglesia en Corea, hoy un país dividido, ya que en el norte son perseguidos cruelmente, mientras que en el sur crece enormemente la Iglesia. En Bolivia trabajan misioneros de Corea: presbíteros, religiosas y laicos.
Estamos en el mes de la Biblia. Este año con el Tema: ‘El verbo de Dios se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros’, y el lema: ‘Testigos de la palabra, enviados al mundo’. El Papa pide orar para que la pena de muerte sea abolida en las leyes de todos los países del mundo. Nos unimos al pedido regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el santo rosario.

