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¿Quién es este del que oigo decir todo esto?

¿Quién es este del que oigo decir todo esto?

22 de septiembre de 2022, jueves de la semana litúrgica 25, proclamamos el Evangelio según San Lucas 9, 7-9. Gloria a ti, Señor.

Queridos hermanos en Cristo:

Veamos el contexto en que ocurrió este episodio que nos relata el evangelista San Lucas. Era el reinado de David que marcó la consciencia nacional del pueblo de Israel. Durante el resto de su historia buscó un rey que se asemejara a David. Cada vez se hizo más lejana esta esperanza ante el dominio ejercido por los imperios persa, griego y romano.

En los siglos anteriores a Jesús se pensó que la llegada de ese rey-mesías ocurriría al final de los tiempos, pero sería precedido por un precursor que le prepararía el camino. Este precursor sería Elías, quien prepararía el día del Señor.

Es que Elías no murió, sino que fue arrebatado cuerpo y alma al cielo (2º Reyes 2) y por eso estaría capacitado para volver.

El Evangelio de Mateo, inspirado por el Espíritu Santo, identifica claramente a Juan Bautista con el profeta Elías. En este contexto de espera del Mesías se mueve nuestro relato. El rey Herodes, que era extranjero y no judío, no logra comprender quién es Jesús y se preguntaba: “¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?”.

Le asustan los rumores del pueblo en torno a la llegada de un profeta que cambie la situación de dependencia de Israel porque él mismo había hecho asesinar al profeta Juan el Bautista.

Hoy hay muchos Herodes empecinados en eliminar la vida y la esperanza de los pobres. Con todo derecho se habla del feminicidio, pero se calla que por el aborto se mata a miles y miles de mujeres sin llorar. En una semana inicia otra campaña para orar, ayunar y hablar en favor de la vida de las dos: la madre y su bebé, denominada ‘40 días por la vida’.

Sorprende que en los momentos más difíciles, pequeñas comunidades y laicos organizados en asociaciones mantengan viva la luz del proyecto de vida de Jesús. ¡Seamos luz!

Hoy recordamos a San Mauricio y compañeros, mártires. Ellos nos ilustran el Evangelio con su vida. Mauricio era el comandante de la legendaria legión Tebana, compuesto únicamente por soldados cristianos de Tebas, Egipto. Ciudad que en ese tiempo, pertenecía al imperio romano. Fueron destinados primero a Jerusalén, donde fueron convertidos en cristianos por el obispo Himeneo, y luego a Galia, hoy Francia, por orden del emperador Maximiano. Al no obedecer su orden de perseguir y matar a los cristianos y ser ellos mismos cristianos fueron todos decapitados en el lugar que hoy se llama San Mauricio, en Suiza. Que estos defensores de la vida intercedan para la conversión de los que matan la vida humana.

En este mes de septiembre, el Papa invita a orar para que la pena de muerte, que atenta a la inviolabilidad y dignidad de la persona, sea abolida en las leyes de todos los países del mundo. Nos unimos al pedido del papa Francisco regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al rezar en todas nuestras intenciones el santo rosario.

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