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“Promoviendo una Iglesia misericordiosa y en salida misionera”, Mons. Reimann agradece a los religiosos y religiosas, que dóciles al Espíritu Santo, recorren el camino del Señor

Prensa CEB 2.02.2023. Este año 2023, año sinodal que consiste en recorrer junto a Jesús los caminos de comunión, participación y misión de todos los bautizados, el lema de la Jornada Mundial de Oración por la Vida Consagrada que se celebra hoy es: “Caminando en esperanza”, por este día de gracia, Mons. Antonio Reimann, Obispo del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, tierra de misión en Bolivia, comparte un mensaje de agradecimiento a los religiosos y religiosas misioneros que brindan su servicio en esta jurisdicción.

La presencia de la Vida Consagrada al inicio de la evangelización

Esta jornada es también una oportunidad propicia para agradecer al Señor por la presencia de la Vida Consagrada en nuestras tierras, que comenzó en la Chiquitanía en el año 1691 con la fundación de la misión en San Javier por el P. José de Arze de la Compañía de Jesús, y por el anuncio de la Buena Nueva entre los pueblos Guarayos desde hace 200 años por los hermanos franciscanos.

Con relación al inicio de la evangelización en Guarayos escribe el P. José Cors, OFM lo siguiente:

“En 1822, don Gregorio Salvatierra solicitó al Colegio Misionero de Tarata para que se encargara de estas misiones, y enviase los religiosos que se considerase necesarios; y en su virtud fueron designados para conversores el padre fray Francisco Lacueva, comisario prefecto, el padre Gregorio Quintana, el padre Mariano Rocamora y el hermano lego fray Blas. Arreglando todo, en marzo de 1823 se pusieron en camino para Santa Cruz donde, habiendo descansado unos días, se vinieron para Guarayos, llegando el 3 de mayo en la misión de Santa Cruz, día de la fiesta del pueblo, la que celebraron en compañía del clérigo don Gregorio Salvatierra con sólo un plato de frejoles, pero con grande alegría”. “(Misiones de Chiquitos – una mirada franciscana”, Mons. Jesús Galeote Tormo, OFM).

El próximo año, Dios mediante, celebraremos el centenario de la misión realizada por las Hermanas Terciarias de San Francisco en Ascensión (1924-2024).

Vemos pues, que los inicios de la evangelización en estas tierras que hoy comprende el Vicariato Apostólico de Ñuflo de Chávez fueron marcados por la Vida Consagrada. Gracias a Dios la presencia de la Vida Consagrada ha echado sus raíces en las tres zonas del Vicariato. Actualmente en el Vicariato trabajan 11 comunidades religiosas femeninas, un Instituto Secular de las Obreras de la Cruz, una comunidad religiosa masculina (OFM), y una Asociación Privada de Fieles “Familia de la Esperanza”.

La colaboración de la Vida Consagrada con los sacerdotes en las diferentes parroquias y los laicos comprometidos en la evangelización, en la pastoral educativa, la pastoral de salud, la pastoral social – caritas, y en el área de comunión eclesial, se mantiene viva la esperanza de una vida humana digna de los hijos e hijas de Dios. Esta esperanza se refleja en el anuncio gozoso del Evangelio, promoviendo una Iglesia misericordiosa y en salida misionera, para fortalecer el compromiso cristiano de cada bautizado, y los lazos de comunión (cfr. Objetivo del Plan Pastoral).

Las dificultades y las luces que despiertan la esperanza.

Sin embargo no faltan las dificultades que atraviesa hoy también la Familia de la Vida Consagrada. Por falta de las vocaciones, o mejor dicho de la respuesta a la llamada del Señor, contamos en el Vicariato cinco casas vacías donde antes moraba una comunidad religiosa.

Estas dificultades perjudican a recorrer con audacia el camino sinodal, que es un camino de comunión con Cristo, también de comunión plena entre los mismos integrantes de la comunidad religiosa y con el pueblo.

La barca en la cual se encuentra la Vida Consagrada (VC) está sacudida fuertemente por la crisis en el seno familiar, y como consecuencia refleja esta crisis en los miembros de la Vida Consagrada.

Mencionamos algunas de estas dificultades: los problemas en el orden afectivo; la falta de diálogo y una auténtica comunicación; la exagerada dependencia de las redes sociales y al mismo tiempo la incapacidad de vivir la vida fraterna en comunión; la apatía a una vida espiritual y recogimiento.

“A todo se suman elementos socio-culturales que padece toda la sociedad: la falta de un norte que guíe la vida, un marcado individualismo, la mentalidad de mercado y de lo desechable, la imposibilidad de hacer opciones definitivas y contraer compromisos a largo plazo” (cfr. Mons. José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación de la VC y Sociedades de Vida Apostólica).

Pero no queremos quedarnos solo con las dificultades.

Les invito a contemplar algunas sugerencias escritas por el P. Víctor Codina, S.J. con relación a la renovación de la Vida Religiosa hoy:

“…Evidentemente todo esto implica un proceso de conversión eclesial lento y un discernimiento común. Solo con el tiempo y desde la praxis y el discernimiento se podrá hallar caminos personales, comunitarios e institucionales para realizar este sueño. Y todo bajo tutela y órbita del Espíritu que todo lo supera, desborda, rejuvenece y vivifica desde las situaciones de caos, desde el de profundis de la historia. El caos, puede convertirse en kairós, en un tiempo oportuno. Los que sembraban con lágrimas, ahora podrán alegrarse en la siega (Sal 126,6).

Aceptación gozosa de la minoridad: la VR durante siglos ha tenido gran prestigio y protagonismo en la Iglesia y la sociedad. Ahora comenzamos una etapa nueva, en la que la VR será numéricamente menor, sin tanto protagonismo, deberá aceptar la pequeñez del grano de mostaza y de la levadura que la mujer mezcla con la masa. La falta de vocaciones, la pequeñez de la minoridad es transformada por el Espíritu en un camino solidario junto con otros.

Recuperación de la dimensión mística: el carisma religioso no forma parte de la estructura jerárquica de la Iglesia, sino de su vida y santidad (LG 44), es decir, la VR es fruto de una profunda experiencia espiritual del Señor Jesús, es fruto de una mística, es un don del Espíritu.

Esta mística es una mística de ojos abiertos, una mística profética, que discierne los signos de los tiempos, denuncia el pecado y la corrupción, anuncia el Reino de Dios y su justicia y colabora a la transfiguración del mundo, anticipando el nuevo cielo y la nueva tierra” (Carta, P. Víctor Codina, enero 2023).

Conclusión:

El domingo, 22 de febrero falleció en Valencia-España, Humildad Escriche Gaude, Obrera de la Cruz. Mujer consagrada y misionera en varias parroquias del Vicariato desde 1978 hasta 2016 (cfr. nota adjunta). Me enseñó un canto que dice: “Si la sal se vuelve sosa, quien podrá salar el mundo, nuestra vida es levadura, nuestro amor será fecundo”. Esta es la misión de la Vida Consagrada, ser la sal y la luz en el mundo. Demos gracias a Dios por las hermanas y los hermanos quienes dóciles al Espíritu Santo recorren el camino del Señor con la esperanza, con un espíritu alegre y servicial al ejemplo de María Inmaculada nuestra Madre y nuestros fundadores y fundadoras.

Dios les bendiga

Fraternalmente, +Antonio B. Reimann, OFM

Mensajero Ñuflo de Chávez

 

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