Mons. Bittschi: “Jesús fue puesto a prueba por el diablo”
Prensa CEB 26.02.2023. “Jesús oró durante 40 días y sus noches antes de iniciar su misión pública porque sabe que su vida culminará con su pasión, muerte y resurrección, tal como estaba escrito en el antiguo testamento”, dijo Mons. Adolfo Bittschi, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre y director nacional a.i. de las Obras Misionales Pontificias en su homilía de este domingo donde reflexiona sobre el evangelio del primer domingo de cuaresma en el que las sagradas escrituras presentan el episodio de las tentaciones a Jesús.
“Al final de los 40 días aparece satanás para afrontar a Jesús, busca apartar a Jesús del proyecto del Padre, de la senda del sacrificio de ofrecerse a sí mismo, movido por el amor, satanás le propone un camino fácil, de éxito y poder, si tu eres hijo de Dios muéstralo resolviendo el hambre convirtiendo las piedras en pan”, dijo Mons. señalando que la tentación es escoger entre obedecer a Dios y su voluntad, que es su amor, o desobedecer y revelarse con el diablo.
Dijo que la lucha entre Jesús y Satanás trae un choque de citas de la sagrada escritura: “el diablo para apartar a Jesús del camino de la cruz, le hace presente las falsas esperanzas mesiánicas: el bienestar económico por su poder de convertir las piedras en pan, lo hago para espectáculo sensacional en milagrero con la idea de tirarse desde el punto más alto del templo de Jerusalén y hacer que los ángeles les salven, y por último, el poder y el dominio a cambio de un acto de adoración a satanás”, “son los tres grupos de tentaciones que nosotros conocemos bien, nos damos cuenta, que las tentaciones de Jesús son nuestras tentaciones, y al vencer el Señor, nos indica que con Él y por Él podemos salir también nosotros victoriosos en las tentaciones”, expresó el obispo.
Monseñor manifestó que esta cuaresma es ocasión propicia, para realizar un camino de conversión, confrontándonos sinceramente con esta página del Evangelio, su llamado es a renovar las promesas del bautismo, renunciar a Satanás y a todas sus obras y seducciones; para finalmente caminar por las sendas de Dios, llegando a la pascua en la alegría del Espíritu Santo.

