Camino cuaresmal: Padre Manuel invita a compartir a través de la “limosna” a Cristo sufriente presente en los hermanos necesitados
Prensa CEB 24.03.2023. Padre Manuel Guzmán, director de Obras Misionales Pontificias de la Arquidiócesis de La Paz, en esta oportunidad comparte una iluminación sobre lo que es la “limosna” en el tiempo de Cuaresma.

“Sabemos que la limosna, junto con la oración y el ayuno son parte fundamental de las prácticas cuaresmales y el dar limosna es compartir con ese Cristo sufriente presente en nuestros hermanos necesitados, lo que son justamente nuestros bienes, nuestro dinero, las cosas materiales; la limosna fluye de la oración y del ayuno, cuando nos abrimos a los demás y reflexionamos sobre las necesidades del mundo, entonces podemos descubrir cómo Dios nos llama a satisfacer esas necesidades al compartir lo que tenemos”, explicó el sacerdote, comentando que en la “oración” descubrimos que es muy importante velar por las necesidades de los demás, en el “ayuno” vemos cómo este Espíritu Santo obra en nosotros y nos ayuda a reconocer a Cristo en las necesidades del mundo, llevándonos a un compromiso personal de actuar y sobre todo compartiendo lo que tenemos.
Manifestó que el Catecismo de la Iglesia católica dice que la “limosna” es un testimonio de caridad fraterna y una práctica de justicia que agrada a Dios; “tenemos que ser conscientes como misioneros que nuestra limosna puede transformar el mundo, durante este tiempo de Cuaresma, estamos invitados a ayudar a las personas necesitadas con un plato de comida con ropa, con cosas que necesitan las personas en nuestra comunidad, algo que nos identifica mucho con Jesús es justamente el ser buenos samaritanos, esta parábola que Jesús nos regala a cada uno de nosotros nos invita a ver a los hermanos o hermanas sufrientes que necesitan nuestra solidaridad”.
Padre Manuel hizo hincapié en que la “limosna” parte del corazón, y es dar lo que tenemos, compartir nuestro pan: “Esto ha sido lo que ha hecho este buen samaritano en la parábola cuando se va, le da el posadero unas pocas monedas y le dice… cuídalo si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta…este samaritano da libremente y de todo corazón, sin reservas ni condiciones”.
Queridos hermanos misioneros en este tiempo pidámosle a Dios este gran don, que nos haga personas caritativas, personas desprendidas, para poder ayudar al prójimo; la misión ya nos hace partícipes de esta gran tarea a lo largo de todo el año, las diferentes colectas que se hacen a través de la misión nos ayudan siempre a poder ayudar a tantos cristianos, a tantas personas necesitadas. Pidámosle a Dios que nos regale siempre este corazón abierto para poder realmente dar al necesitado un rostro misericordioso de Dios a través de los bienes materiales”, exhortó Padre Manuela Guzmán en este camino hacia la Pascua.

