Mons. Bittschi: “Nuestras relaciones interpersonales deben ser una muestra del amor y el perdón del que nos habla el Evangelio”
Mons. Adolfo Bittschi, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre, y director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Sucre, en su homilía de este domingo reflexionando sobre la “corrección fraterna” invitó a los fieles a un propósito: “ganar siempre al hermano con la reconciliación. Todo esto nos lo recuerda el Señor en cada Eucaristía, si al presentar tu ofrenda sobre el altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda y ve primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5, 23s). Nos cuesta practicar la corrección fraterna. Se necesita mucha delicadeza y humildad para hacerlo de buena forma”, sostuvo.
A continuación la homilía completa.
YO ESTOY ALLÍ EN MEDIO DE ELLOS
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
1. La 1ª lectura del Profeta Ezequiel nos recuerda el compromiso que tenemos como hijos de Dios con nuestro Padre común de velar por nuestro prójimo. El Señor vuelve a hacernos la misma pregunta que hizo a Caín, hermano de Abel: ¿Dónde está tu hermano? Y seguro que no desea escuchar la respuesta que le ofreció Caín: ¿Acaso soy el guardián de mi hermano? Con el Profeta Ezequiel nos recuerda: sí somos responsables de los demás teniendo en cuenta que esta responsabilidad termina donde empieza la libertad del otro quien puede escucharnos y cambiar, o ser indiferente o incluso rebelarse ante nuestra llamada de corrección fraterna. Sin embargo, así estamos cumpliendo la voluntad de Señor y salvaremos nuestra vida.
2. 2ª lectura: San Pablo nos regala en su Carta a los Romanos otro “Himno al amor” como la hace en la 1ª Carta a los Corintios 13. Con unas palabras clásicas e inspiradas por la prédica de Jesús resume los mandamientos de Dios como plenitud de la Ley diciendo: “AMARÁS AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO”. Es una constante en la tradición bíblica. Así Pablo confirma el valor positivo de la Ley NO como salvadora pero como expresión práctica de la fe en Dios Amor: “QUIEN AMA NO HACE MAL AL PRÓJIMO”.
3. El EVANGELIO nos trae el 4º Discurso de los cinco que hay en el Evangelio según San Mateo. Este contiene varias instrucciones sobre la VIDA EN COMUNIDAD y la importancia de ella. Se llama también el Discurso “Eclesiástico”. Los versículos 1 al 5 destacan la importancia de los pequeños, los niños en primer lugar, luego se refiere a personas mayores pero débiles en la fe o sencillos. La consecuencia que se saca de esta opción es la corresponsabilidad de nosotros los integrantes de la comunidad frente al hermano en PECADO.
Por eso habla con claridad de la CORRECCIÓN FRATERNA. Esta tiene su protocolo, que es todo un proceso: prescrito en la Ley de Moisés (Dt 19,15): primero está la monestación a solas; después, si esta no resulta, se hace junto con dos o tres testigos; al final, si el pecador tampoco a ellos escucha, la comunidad se encargará de resolver la situación. San Mateo subraya la importancia de la COMUNIDAD, a la hora de buscar caminos de comunión, incluso ejerciendo la potestad de atar y desatar conferida por Jesús, la que antes había recibido Pedro (Mt 16,19).
Por eso se debe pedir perdón a Dios, a la comunidad y a la persona ofendida. Esto nos muestra que ya en el Antiguo Testamento, como en tiempos de Jesús y de los Apóstoles existían las divisiones, los odios, las calumnias, las críticas dañinas. Son realidades que afectaron y siguen afectando a comunidades humanas dentro y fuera de la Iglesia. Por desgracia, suele ser más fácil juzgar y condenar al hermano, acudiendo al chisme o al juicio ligero, que buscar el diálogo y estrategias de reconciliación.
4. Sin embargo, la comunidad debe hacer lo posible y hasta lo imposible por mantener la fraternidad reconciliada. Por eso, el perdón debe ser acompañado de la ORACIÓN COMUNITARIA, que es la manera más efectiva de entrar en relación directa con Dios. “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre del Cielo se la concederá” (v.19). Además la comunidad asegura la presencia de Dios: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, YO ESTOY allí, en medio de ellos” (v.).
Qué lindo mensaje para nuestras familias, las Iglesias “domésticas”, o sea iglesias en casa, para gozar de la presencia de Dios y así poder resolver toda clase de desafíos o problemas que puedan aparecer. ¿Qué significa “en mi nombre”? La presencia de Jesús en medio de los reunidos “en su nombre” tiene una fuerte dimensión litúrgica orientada hacia el PADRE. Jesús está presente tanto para recoger las adoraciones y peticiones y presentarlas al PADRE, como también para orar al PADRE junto con ellos. Esta presencia es también afirmada en el Evangelio según San Juan: “lo que pidan al Padre en mi nombre se lo dé” (Jn 15,16).
Nuestras relaciones interpersonales deben ser una muestra de que el amor y el perdón del que nos habla el Evangelio de hoy, son la mejor manera de asegurar la sana convivencia. Dar y recibir el perdón es un llamado constante que nos hace Jesús en el Evangelio para la vida cotidiana. La reconciliación y el perdón son actitudes que nos hacen libres y más humanos; nos permiten reconocer nuestras fragilidades, y, al mismo tiempo, nos dejan vivir fuertemente el amor a los demás con sus limitaciones que también nosotros las tenemos.
Les invito a un propósito: ganar siempre al hermano con la reconciliación. Todo esto nos lo recuerda el Señor en cada Eucaristía: “Si al presentar tu ofrenda sobre el altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda y ve primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5, 23s). Nos cuesta practicar la corrección fraterna. Se necesita mucha delicadeza y humildad para hacerlo de buena forma.
5.Hoy recordamos a San Nemesio, mártir en Egipto en el año 251. Acusado falsamente como ladrón, y por ser cristiano, fue quemado con ladrones. Así lo testifica San Dionisio de Alejandría. También se recuerda hoy a San Nicolás de Tolentino, Italia, religioso de la Orden de los Ermitaños de San Agustín, vivió de 1245-1305. Hizo mucha penitencia y muchos milagros. Es el protector de los náufragos, de los presos y de las almas del purgatorio, y para pedir la libertad y el pan de cada día.
6. Estamos en el mes de la Biblia con el Tema: “DIOS ES LUZ. DIOS ES AMOR” y el lema: “Unidos a Jesús, anunciemos el Evangelio”. Quiero animarles a leer un Evangelio entero y les sugiero e de San Lucas.
Recemos por el Papa en su intención por las personas que viven al margen de la sociedad, en condiciones infrahumanas, no sean olvidadas por las instituciones y nunca sean descartadas.
Meditemos en todas estas intenciones los misterios de la fe con el Santo Rosario pidiendo también la conversión de nosotros, de todos los pecadores y de Rusia; oremos por Ucrania, por Nicaragua y la vida de Monseñor Rolando Álvarez, por Siria, Bolivia y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y les bendiga el Dios Misericordioso: Padre, Hijo y el Espíritu Santo. Amén

