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Hna. María Glendyz: «Dios fue tocando mi corazón y conquistándolo poco a poco»

Por: Hna. María Glendyz Condori HdM

Directora de OMP en el Obispado Castrense

Testimonios – Revista Bolivia Misionera N°28

Soy la Hna. María Glendyz Condori Alarcón de nacionalidad peruana, y por gracia de Dios fui llamada a ser parte de la congregación de las “Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia” fundada por Santa María Josefa Rossello en Savona – ITALIA; nuestro carisma es: “La profunda experiencia de la MISERICORIDA de Dios”, es decir: la Misericordia.

La vocación religiosa es un gran regalo de Dios

La vocación religiosa es un gran regalo de Dios, veo mi experiencia a partir de la mirada misericordiosa de Dios en mi vida, es decir, Dios me miró con “profunda misericordia” y me llamó. (Jer 31.3) Recuerdo que, cuando tenía 15 años mis proyectos eran viajar y estudiar la carrera de medicina. Por otro lado, no era muy cercana a la vida de la Iglesia, no frecuentaba los sacramentos; se podría decir que era una joven bastante alejada de la parroquia.

Fue a partir de la preparación de mi confirmación, donde Dios fue tocando mi corazón y conquistándolo poco a poco, para ese entonces mi hermana mayor era postulante en la congregación que dos años más tarde yo también sería parte.

El deseo de saber y experimentar cada vez más a Dios en la oración fue creciendo y con ello surgieron dudas respecto a lo que quería estudiar una vez terminado el colegio, ya que en mi corazón sentía el deseo de ser religiosa. Recuerdo que el día de mi confirmación luego de comulgar, le dije al Señor: “Señor, ¿qué quieres de mí?”. Y antes que termine ese año, decidí ingresar a la Congregación de las “Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia” de la que ahora soy parte y en la que me siento contenta de pertenecer.

Realicé mis votos perpetuos en el año de la Misericordia

Tuve todo mi proceso vocacional (aspirantado, postulantado y noviciado) y el 02 de febrero del 2010 hice la Primera Profesión Religiosa en el Instituto de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia.

Mi primer año de consagración tuve la experiencia pastoral en la parroquia “María Magdalena” en Lima – Perú, al año siguiente Dios quiso enviarme de misión a  la Paz Bolivia; donde estuve 4 años dedicándome a la pastoral castrense, parroquial y enseñando en un colegio. Regresé a Lima  y estuve 5 años dedicándome a la pastoral educativa en un colegio de mi congregación que lleva el nombre de mi fundadora.

En el año de la Misericordia, el 1 de agosto del 2016, hice los votos perpetuos, posteriormente fui de misión a Ocobamba en el Departamento de Apurímac, al sur de Perú, estuve 3 años dedicándome a la pastoral con jóvenes en la parroquia y el colegio del pueblo hasta diciembre del 2022. Para el presente año regreso nuevamente a la Paz, después de 8 años. Y actualmente, desde la vida comunitaria y el apostolado, busco dar lo mejor de mí para la extensión del Reino de Dios, estoy contenta de poder servir a Dios y a los hermanos al estilo de Santa María Josefa Rossello con el: “Corazón a Dios y las manos al Trabajo”.

Fomentamos el espíritu misionero en el Obispado Castrense

Prestamos nuestros servicios en el Obispado Castrense, fundamentalmente en la catequesis con niños, jóvenes, familias y militares; es el espíritu misionero que nos impulsa a salir y evangelizar haciendo eco de las palabras de nuestra Santa Madre fundadora: “Quisiera verlas revestidas del espíritu de los apóstoles que hicieron mucho bien, porque apañaban sus palabras con espíritu de oración y de sacrificio”. Por ello fomentamos en nuestros destinatarios ese espíritu misionero, empezando por los niños que conforman la IAM, los Padres de familia y agentes pastorales, hemos iniciado algunos encuentros con todos los miembros de la parroquia para profundizar en nuestra misión de bautizados, de modo que, todos nos concienticemos que somos enviados, sin importar la edad o la condición, hemos de crear mayor conciencia misionera en nuestro entorno.

Caminar juntos como Iglesia implica dejarse ayudar y crecer como comunidad parroquial

Ciertamente no deja de ser un reto, en el que dóciles al Espíritu Santo, caminamos para encontrar las sendas por donde guía el Señor. Desde nuestra comunidad parroquial se viene realizando este proceso contando en el apoyo de Mons. Pedro Fuentes y los sacerdotes, creando espacios de formación donde todos puedan sentirse parte eficiente y protagonista en el hoy de la Iglesia. Desde los grupos parroquiales que acompañamos, buscamos generar la participación y la comunión entre todos, sintiéndonos parte de la vida y misión de la Iglesia.

Dios tiene grandes sueños para nosotros

Es necesario abrirnos a su gracia mediante la oración y la ayuda de hermanos mayores en la fe; perseveremos en la participación de los sacramentos, descubramos lo que Dios quiere en nuestras vidas,  tomemos una decisión para vivir en plenitud y así seremos felices.

Animo a todos los niños y jóvenes a descubrir la voluntad del Padre en cada uno, que el Espíritu de Jesús, los acompañe e inspire para que la alegría que nos da el Evangelio sea anunciada de modos y formas diferentes, con el talento de cada uno.

¡No perdamos la esperanza que Dios cuenta con nosotros! Santa María Josefa Rossello, ruega por nosotros.

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