Hna. Joelma Batista: “El Señor cuenta con cada uno de nosotros en esta tarea, es misión de todos nosotros anunciarlo con nuestras vidas”
“No tengas miedo, porque yo estoy contigo.” Isaías 41,10
Soy Hna. Joelma Batista Barbosa, originaria del Norte de Brasil, nacida en la ciudad de Guajará Mirim, pero criada en la ciudad de Porto Velho, departamento de Rondonia, hija de migrantes nordestinos que con mucho sacrificio educaron a sus hijos para que sean buenos ciudadanos y personas de fe. Mis padres y mis catequistas inculcaron en mí el corazón misionero, por eso dije sí al llamado del Señor a Consagrar mi vida a Él y a su pueblo.
La Congregación a que pertenezco se llama Hermanitas de la Inmaculada Concepción, originaria del sur de Brasil, fundada por Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús – primera santa brasileña, tiene 133 años de existencia y estamos presentes en 12 países: Chad, Camerún, Mozambique, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Argentina, Bolivia, Brasil, Perú, México, Italia. Nuestro carisma es: “Sensibilidad para percibir los clamores de la realidad y disponibilidad para servir a los más necesitados, especialmente a los que están en situación de mayor injusticia”. La Congregación tiene el espíritu misionero legado por Santa Paulina que decía: “Debemos tornar Jesús conocido, amado y adorado por todos y en todo el mundo. Iremos hasta las Indias y el Alaska”.
Mi historia vocacional es una historia de amor y entrega
Cuando tenía 11 años en la catequesis de Primera Comunión sentí por primera vez el llamado del Señor a la Vida Religiosa Consagrada, de ahí en adelante Dios fue manifestando su voluntad sobre mí, por medio de mi familia, de los catequistas, líderes de la comunidad, religiosas y sacerdotes jesuitas, destaco la participación en la Pastoral Juvenil, donde encontré la base para dar una respuesta decisiva.
Entré en la Congregación con 17 años, hice los primeros votos con 22 años, pasé por algunos lugares de misión iniciando en la Amazonia brasileña: La primera misión fue en Jaru – departamento de Rondonia, ahí estuve 5 años que fueron dedicados a la Evangelización en las comunidades, celebraciones, formación para los diversos líderes, también acompañé de cerca la Pastoral Social, Pastoral de la Tierra, entre otros movimientos sociales que habían, como es el MST – Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra. El segundo lugar de misión fue Rondonópolis – departamento de Mato Grosso, durante 3 años trabajé con la Pastoral Social, atención y ayuda a los más necesitados, acompañamiento a la Pastoral Juvenil y Pastoral de los niños/as que hay en Brasil, de ahí fue enviada a la casa general de la Congregación que se queda en el barrio Ipiranga – San Pablo, por un período de año y medio, ayudé en el grupo SERVIR – ayuda y acompañamiento a las familias de una favela, ayudé a acoger grupos de visitantes en el Memorial Santa Paulina, en la portería de la casa general y concluí mi carrera de Licenciatura en Historia.
Bien, siempre había soñado en ser misionera Ad Gentes, tenía deseo de ir a África, pero, como “nuestros pensamientos no son los de Dios”, en el año 2008 la Congregación me envió a América Central, específicamente al país de Nicaragua, donde doné mi vida, mis dones, mis energías por 14 años, fue una experiencia muy fuerte de Dios, conocer otra cultura, otra lengua, otras costumbres, tuve que renacer nuevamente y como una niña aprender, escuchar, acoger, caminar, crecer. En Nicaragua pasé por 5 comunidades religiosas, actuando en la Catequesis, formación de agentes de pastoral, Ministros Extraordinarios de la Comunión, Ministros de la Palabra, Pastoral de la Mujer, la IAM – Infancia y Adolescencia Misionera, administración de una parroquia y radio, a nivel interno de la Congregación ayudé en la formación inicial de las jóvenes, he aprendido mucho del pueblo nicaragüense, a ser más sencilla, a expresar la fe sin miedo, a ser una mujer luchadora, en defensa de la vida.
En el año 2022, recibí un nuevo envío: Bolivia, en el Vicariato Apostólico de Pando, Parroquia Inmaculada Concepción, Guayaramerín, estoy contenta de estar aquí, conociendo esta nueva cultura, aprendiendo, escuchando, acogiendo, amando. Actualmente estoy apoyando en la asesoría de las Ceb’s – Comunidades Eclesiales de Base, en la Catequesis de Confirmación y en la Pastoral Carcelaria.
Tuve la gracia de celebrar 25 años de Vida Consagrada en este país de gente de lucha y de fe. Por eso doy gracias a Dios y pido que me conceda la gracia de ser fiel y perseverante en sus caminos.
Al final del año de 2023 me fue dada la misión de ser directora de Misiones y Obras Misionales Pontificias del Vicariato, para mí es un gran desafío porque nunca he trabajado directamente con las OMP y veo que es una misión grande, la de actuar en las 4 Obras, pero estoy dispuesta a servir, aprender y trabajar en la Evangelización de nuestra Iglesia. La OMP para mí es el corazón de la Iglesia, pues de ella emana el trabajo misionero, anunciar a Cristo a los que todavía no lo conocen, dar atención a los enfermos, niños, vocaciones y familias misioneras. En esta misión espero contar con el apoyo de nuestro Obispo y de los misioneros/as religiosos/as y laicos/as.
Hermanos/as de este lindo país de Bolivia les animo a cada día fortalecer su fe y su compromiso cristiano, a tener este corazón sin fronteras, amando al prójimo, siendo solidarios, luchando por la justicia y la paz. El Señor cuenta con cada uno de nosotros en esta tarea, es misión de todos nosotros anunciarlo con nuestras vidas. Estamos unidos en la oración y en la misión, les dejo esta frase de Santa Paulina – fundadora de las Hermanitas. “Nunca, jamás se desanimen, aunque vengan vientos contrarios. Permanezcan firmes y adelante.”
Hna. Joelma Batista Barbosa, CHIC
Diretora de Missiones y OMP
Vicariato Apostólico de Pando








Revista Bolivia Misionera N°29 https://www.boliviamisionera.com/RBM29/index.html

