Evangelio del día: “El que reciba en mi nombre a un niño, me recibe a mí»
31 de enero de 2024, miércoles, Memoria de San Juan Bosco, proclamamos el Evangelio según San Mateo 18,1-5. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
“EL QUE RECIBA EN MI NOMBRE A UN NIÑO ME RECIBE A MÍ»
Queridos hermanos en Cristo: paz a ustedes.
A la pregunta de los discípulos: “¿Quién es el más importante en el Reino de los Cielos?” Jesús responde con un gesto que se puede llamar “parábola en acción”: llama a un niño y lo pone en medio con el propósito de ilustrar su enseñanza. La presencia del niño introduce el tema de los más pequeños dentro de la comunidad y su importancia en relación con el Reino. El niño, más que ejemplo de inocencia y pureza, en aquel tiempo es expresión de insignificancia por tantos hijos que se tuvo; al niño solo le quedaba refugiarse en su padre y confiar totalmente en él. En este sentido es una revelación de Jesús y su relación íntima de confianza, de total entrega y amor a su Padre Dios. Según los nuevos valores, propios del Reino de Dios, los pequeños y a los que se deja de lado, son los privilegiados del Padre y nos llevan la delantera al entrar en su Reino. Luego dirá el Señor: “Les aseguro lo que hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron” (Mateo 25,40). En realidad ellos con saberse dependiendo del Padre como Jesús, son modelos para las actitudes que hay que cultivar en el Reino de Dios. El Papa nos recuerda de esta enseñanza de Jesús con sus gestos.
Hoy conmemoramos a San JUAN BOSCO, Presbítero y fundador, que sabía vivir esta enseñanza de Jesús acerca de los niños y adolescentes en su época, el siglo XIX. Desde niño rompió moldes en la santidad. Buscó ayudar a los chicos abandonados. Para ellos cantaba, jugaba, aprendió trucos y se hizo funámbulo, es decir balanceaba sobre una soga tesada entre dos troncos como en el circo, para llevarlos luego a la iglesia a rezar. Se ordenó Sacerdote diocesano con el propósito: “El demonio nunca descansa; por eso tampoco puedo descansar en mi obra de salvación”. Sin medios económicos, Juan Bosco consiguió levantar hospicios, talleres para los jóvenes y un templo magnífico en honor de la Santísima Virgen María Auxiliadora. Fundó a los “Salesianos” impresionado por San Francisco de Sales para el cuidado espiritual y material de los chicos. Por su ejemplo surgieron, durante su vida unas 2,500 vocaciones sacerdotales. Con Madre Mazzarello fundó el instituto de las “Hijas de María Auxiliadora”. En el conflicto entre Estado de Italia y la Iglesia, actuó como intermediario confidencial del Papa Pio IX, defendió con valor la educación católica y luchó contra la intención de la masonería de excluir a la Iglesia de la vida pública. Hasta los ateos lo respetaron por su sinceridad, su entrega a los más pobres y su pobreza personal. Tuvo muchos sueños y visiones también de América e indicaba el lugar adecuado para la ciudad capital Brasilia.
Recemos en nuestras familias el SANTO ROSARIO por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras y por la fidelidad de los que emitieron votos religiosos. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza, Siria, Nigeria, Ecuador y donde hay conflictos sangrientos; por Bolivia pidamos justicia y paz, y lluvias suaves y abundantes donde falta; oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y les bendiga Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre
Director Nacional de las OMP Bolivia

