Comentario del Evangelio del día: «Tiempo de perdón, reconciliación con Dios y con los hermanos»
23 de febrero de 2024, viernes de la 1ª semana de cuaresma, proclamamos el Evangelio según San Mateo 5, 20 – 26. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús
VE PRIMERO A RECONCILIARTE CON TU HERMANO
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
La Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación con Dios, los hermanos y consigo mismo. Podemos y debemos airarnos contra el mal, pero debe tratarse de un mal verdadero y no un mal ilusorio o supuesto. Debemos airarnos contra nuestros malos pensamientos, el pecado y contra el maligno. Cuando se trata de personas, la ira es justa sólo cuando NO expresa nuestro enojo por lo que no se tomó en cuenta nuestra autoridad o voluntad y el resultado es útil para el prójimo y no lastima. Pero cuántas veces nos arrebata la ira y no logramos sujetarla. Entonces surge el deseo de venganza tratando de humillar al prójimo y denigrarlo con palabras hirientes. San Juan Clímaco compara al hombre airado con el epiléptico: no se puede razonar con él hasta que no pasa el cortocircuito que lo trastorna. En estos casos, el mejor consejo es de los dichos populares: “respirar profundamente”, “contar hasta diez”, “morderse la lengua” etc. La ira es uno de los siete pecados “capitales” porque es principio o “cabeza” de otros pecados. Varios Santos han tenido un carácter colérico, pero con la gracia de Dios y el esfuerzo personal llegaron a dominarse y ser personas muy amables. El ejemplo de dominar la ira que no se vuelve enemistad nos da nuestro Señor Jesús expulsando a los vendedores del templo en Jerusalén (Marcos 11,15ss).
El Evangelio de hoy nos anima realizar lo más importante después de un ataque de ira: pedir perdón y buscar la reconciliación lo más antes posible. No ha de ser fácil pero con la ayuda de Dios todo es posible. San Pablo, que era muy impulsivo escribe: “Si llegan a enojarse, no pequen, y que la puesta del sol no los encuentre enojados” (Efesios 4,26). Hoy, 23 de febrero, conmemoramos a San Policarpo, Obispo y Mártir, discípulo del Apóstol San Juan, a quien en el año 155 quemaron en una hoguera en el teatro de Esmirna, hoy Turquía. Le querían seducir para renegar contra Cristo. Pero Policarpo respondió: “Hace ochenta y seis años que le sirvo y jamás me ha hecho ningún mal. ¿Por qué he de blasfemar de mi Rey y Salvador?”.
Luego oraba: “Dios de todas las criaturas, te bendigo porque me has juzgado digno de este día y de esta hora, digno de ser contado en el número de los mártires y de participar en el cáliz de tu Cristo, para resucitar a la vida eterna en alma y cuerpo en la incorruptibilidad del Espíritu Santo” (Carta de la Iglesia de Esmirna sobre el martirio de San Policarpo). El Papa nos pide orar por él, por el Sínodo y este mes por los enfermos terminales y sus familias para que reciban los cuidados necesarios. Recemos en nuestras familias el ROSARIO también por santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras.
Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores, y de Rusia como pidió la Virgen en Lourdes y Fátima; por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia y democracia. Damos gracias a Dios por las lluvias recibidas y pedimos lluvias suaves y abundantes donde hace falta aún. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda, sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

