Evangelio del día: «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán»
5 de abril 2024, VIERNES en la Octava de PASCUA, proclamamos el Evangelio según San Juan 21, 1 – 14. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ECHEN LA RED A LA DERECHA DE LA BARCA Y ENCONTRARÁN
Queridos hermanos en Cristo: FELIZ PASCUA. EL SEÑOR HA RESUCITADO. ALELUYA. ALELUYA.- VERDADERAMENTE HA RESUCITADO. ALELUYA. ALELUYA.
En la primera aparición del Resucitado a los Apóstoles les había entregado el poder de perdonar los pecados. En la segunda aparición Jesús Resucitado fortaleció la fe de ellos, especialmente la fe de Tomás. En esta tercera aparición les preparó para el envío a las 153 naciones conocidas en aquella época. La “pesca milagrosa” reafirma la misión universal del Señor y de sus seguidores. Pero les hace entender que sin Él todo su trabajo ha de ser en vano, a pesar que pescan juntos y guiados por Pedro. No pescan nada aunque trabajan toda la noche que es el mejor tiempo para pescar. Con Cristo y por Cristo la pesca es enorme y sobrepasa toda expectativa humana: la red parece muy débil para recoger la gran cantidad y la barca demasiado pequeña para cargar y llevar a la playa. Sin embargo, Pedro obedeciendo lo arrastra hacia el Señor que está preparando la comida para sus discípulos.
Este acontecimiento es un anuncio y un símbolo para la Iglesia cuyo pastoreo el Señor entregó a los Apóstoles. Mirando desde la perspectiva humana es imposible que los hombres podrían guiar a la Iglesia. Todo trabajo y esfuerzo humano es demasiado pequeño y frágil para realizar esta obra de Dios. Por eso siempre habrá tiempos de frustración al no percibir el resultado del trabajo y, decepción por las faltas y pecados de los pastores. Sin embargo, si los discípulos de Cristo siguen pescando en obediencia a su Señor, se verá crecer la obra de Dios.
En la Iglesia vivimos nosotros que somos todos pecadores, pero el Señor cuenta con nosotros, sobre todo con nuestra obediencia. Unos ejemplos de la historia de la Iglesia: Cuándo en la época de las persecuciones murieron miles de cristianos se decía: “La sangre de los mártires es semilla para nuevos cristianos”. Y de verdad en estos primeros tres siglos la Iglesia crecía enormemente. Cuando en el siglo VII Jerusalén fue conquistado por los musulmanes, en la isla de Irlanda había familias numerosas y la mayoría de los hijos siguieron el llamado de Dios para entrar a los numerosos conventos y hacerse monjes y religiosas.
Pidamos entonces al Espíritu Santo seamos testigos de Jesús y de su RESURRECCIÓN gloriosa. Con el Papa rezamos este mes para que la dignidad y la riqueza de las mujeres sean reconocidas en todas las culturas, y para que cese la discriminación que sufren en diversas partes del mundo. Estamos en la novena de la Divina Misericordia.
Pidamos la CONVERSIÓN de todos los pecadores y de Rusia, como pidió Nuestra Madre, la Virgen María, en sus apariciones. El Papa, con su ejemplo, nos invita a confesar para saborear la infinita Misericordia de Dios y conseguir las indulgencias. Oremos por los afectados de la guerra en Ucrania, Gaza y donde hay conflictos sangrientos; por la paz y la libertad religiosa en todo el mundo; por Bolivia pedimos justicia y democracia. Oremos para que acabe el feminicidio más grande, el aborto; los avasallamientos y toda clase de violencia y corrupción; las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal.
Hoy recordamos a San Vicente Ferrer, Presbítero Dominico, nació en Valencia en 1350. Su prédica sencilla, pero ungida por el Espíritu Santo y acompañada de milagros y prodigios de toda índole, llevaba a las multitudes a la conversión. Se fue al cielo al terminar de predicar la Cuaresma en 1419.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

