Mons. Percy Galván a los Jóvenes Misioneros: “Vale la pena ser misioneros, para nuestro bien, el bien de la Iglesia y para construir un mundo más humano”
El la síntesis de la vida cristiana, el valor del silencio expresado en el testimonio de Santa Teresa de Calcuta y las reglas de oro en la vida misionera fue la reflexión que Mons. Percy Galván compartió en el III Encuentro Nacional de Jóvenes Misioneros realizado en Cochabamba.
Mons. Percy animó a trabajar en el silencio interior y exterior, “solo así podremos comunicarnos con Dios para poder orar, en la oración es donde lo conocemos a Jesús es ahí donde lo empezamos a amar y si lo amamos lo vamos a obedecer. De esta experiencia de oración nace la fe, que es esa confianza radical en el Señor en la que creemos, ya no cuenta nuestra vida nos unimos a san Pablo para decirle al mundo que es Cristo que vive en mi”, sostuvo Mons.
Luego del silencio interior, la oración y la fe, nacen las obras, “es la concreción de la propuesta de Jesús vivir el amor, un amor en Cristo, permanente, desinteresado, salvífico, el misionero es el que hace presente el amor de Cristo ahí donde se encuentra…ese es el JOMIS, el misionero que quiere entrar en el camino sinodal de la misión”.
Dijo que el fruto de la tarea misionera será la satisfacción y recompensa que nos da el Señor, la paz y la felicidad camino al encuentro definitivo de la salvación eterna, “vale la pena ser misionero, para nuestro bien, para nuestra familia, instituciones, trabajo, para el bien de la Iglesia y para construir un mundo más humano donde sea el amor, la fraternidad y la solidaridad que guíe la conducta del ser humano”, alentó el Arzobispo de la Arquidiócesis de La Paz a los jóvenes misioneros.












