¡América, con la fuerza del Espíritu, testigos de Cristo!: Iluminación misionológica de Padre Estêvão Raschielli
P. Estevao Raschietti, sx, es misionero javeriano, misionólogo experto en Brasil, y asesor en diversos niveles del CELAM. Presentó la primera iluminación del Pre Congreso Nacional rumbo al CAM6 con el título “¡América, con la fuerza del Espíritu, testigos de Cristo!”

Inició su presentación con un planteamiento de fondo: ¿cuál Iglesia para cuál misión? No es suficiente salir en misión, sino que se requiere dar el testimonio de una Iglesia sinodal. La Iglesia habla mucho de misión, pero poco de la misión “ad gentes”, más allá de las fronteras. Ciertamente, la misión ad gentes ha tenido vestigios coloniales y proselitistas, pero la original de Jesús y sus discípulos no tuvo esas características.
¿Qué proyecto de Iglesia? Hacer del mundo una sola familia de hermanos y hermanas; sin fronteras. Llega el camino misionero a Puerto Rico después de más de cuarenta años de insistencia misionera, como se planteó en Puebla 368, cuando se insistió que “debemos dar desde nuestra pobreza”. Se requiere un nuevo modelo de Iglesia para que ocurra la misión esperada: pobre, misionera, pascual (DM V, 15a).
Repasó algunos detalles del Instrumento de Trabajo del CAM6, con sus seis temas clave, a los que dedicó su ponencia:
1. La misión nace de la Trinidad: de la missio Dei a la missio ecclesiae
2. Evangelizadores con Espíritu hasta los confines de la tierra
3. El Reino de Dios como horizonte de la misión
4. Testigos de Cristo en un contexto de diferencias
5. Discípulos misioneros: iniciados y enviados
6. De América al mundo y del mundo a América

A cada tema le propuso un elenco de preguntas para el diálogo y reflexión.
Sobre el primer tema destacó que la misión no es una actividad más entre otras, sino la participación en la vida divina. La Iglesia fue creada para la misión. Por eso se ha dicho que no es que la Iglesia tenga una misión, sino que la misión tiene una Iglesia. Jesús organizó una misión, y para ello emergió su Iglesia; no es un fin para sí misma. Aparecida insistió en que urge “ser evangelizados de nuevo para convertirnos en misioneros” (DA 549).
El segundo tema se funda en una frase tomada de Evangelii Gaudium, capítulo 6, “Evangelizadores con Espíritu”. Es una Iglesia “nacida en salida” (Papa Francisco). La Iglesia nace históricamente cuando se abre a incluir a los de fuera. ¿Qué motivaciones nos impulsan a misionar hoy? En un tiempo quizá era para salvar almas del infierno; ¿y hoy? “La misión es siempre pasión por Jesús y al mismo tiempo pasión por su pueblo (EG 268), … y añadimos nosotros: ´no es posible ser sanamente local sin una sincera y amable apertura a lo universal´ (FT 146)”.
En cuanto al tema del Reino de Dios, éste se nos propone como horizonte de la misión. Este lo definió s. Pablo VI como “un mundo nuevo, un nuevo estado de cosas, un nuevo modo de ser, de vivir, de estar junto a los demás, que el Evangelio inaugura” (EN 23). Es Reino de la Vida (DAp 361). Es “una Persona que lleva el nombre y el rostro de Jesús de Nazaret” (RMi 18). La Iglesia hoy es llamada a dar testimonio de la encarnación del Hijo de Dios en su vida y en su acción; hacer la vida más humana y a la vez más divina (no otra vida, sino la nuestra, concreta y cotidiana, liberada integralmente, humanizada. “Se alcanza en la medida en que se da para dar vida a los demás. Esa es, sin duda, la misión.” (DAp 360). La opción por los pobres es, así entendida, opción por la vida. “La Iglesia -es algo constitutivo en ella- en todo el mundo quiere ser la Iglesia de los pobres” (RMi 60).
El cuarto tema es “Testigos de Cristo en un contexto de diferencias”. El “cambio de época” que vivimos es un tiempo de revisión total de paradigma. “La historia”, dice el Papa Francisco, “muestra signos de regresión” (FT 11) frente a la crisis climática global (LS 5), el creciente paradigma tecnocrático (LS 20), el dominio antropocéntrico (LS 115), la decadencia ética, cultural y espiritual de la modernidad (LS 119), la sensación de incertidumbre y miedo por el futuro (FT 29), el aumento del individualismo (FT 105), el debilitamiento del sentido de pertenencia (FT 30) con el consiguiente aumento de la agresividad, el odio, la violencia, las guerras y las divisiones (FT 44).
Por otro lado, para los discípulos misioneros, “nada de lo humano puede parecerles extraño” (DAp 380. La misión no es “expansión” de la Iglesia, sino “encuentro” con los otros: en lugar de ver a las personas como objetos a catequizar, la teología y la práctica misionera contemporáneas se esfuerzan hoy por reconocerlas como sujetos, como auténticos “otros” (Steve Bevans).
Por eso es necesario el testimonio y el don del diálogo, de la profecía y de la santidad: no para hacer proselitismo, sino para evangelizar por atracción, promover una cultura de cercanía y encuentro, aprender con humildad, compartir la vida cotidiana con las personas más sencillas, reconociendo la alteridad, alimentando siempre la esperanza.
Sobre el quinto tema, “Discípulos misioneros: iniciados y enviados”, se recordó que el discipulado ocurre en la misión, en el camino. La misión es la escuela de los discípulos: no hay seminario y no hay noviciado; el encuentro formativo ocurre pautado por la misión (Mt 13,10ss). Son aprendices eternos. El discipulado es la meta, el contenido, el centro de la misión misma, porque el Resucitado nos envía a “hacer discípulos” (Mt 28,19), que no es un programa proselitista, sino que es invitar a las personas de vivir a la manera de Dios, o sea, vivir las bienaventuranzas: fraternidad, humanidad, compromiso con la verdad, relaciones de gratuidad, no violentas, no vengativas, no interesadas (Mt 5,38-42) y de universalidad. Es un camino en el Espíritu que modela, eleva y abre relaciones basadas en la misericordia, la ternura y el perdón;
El último tema, “De América al mundo y del mundo a América”, retoma el sueño de Aparecida (375) de que nuestra Iglesia de este hemisferio reasuma “un compromiso más significativo con la misión universal en todos los continentes”. La misión ad gentes es el eje principal del CAM6, realizada a través de la cooperación intereclesial. Podemos distinguir tres ámbitos de misión: la pastoral, en el contexto culturalmente cristiano (imagen del Pastor); la nueva evangelización en el contexto secular de la sociedad secularizada (imagen del Sembrador); la misión ad gentes, en el ámbito religioso, social y cultural de otro pueblo (imagen del Pescador).
Sin una adecuada animación pastoral tendremos una misión colonizadora. Sin una acción evangelizadora significativa, tendremos una misión alienada. Sin una generosa cooperación misionera tendremos una misión cerrada.
Hay cuatro aspectos que debemos tener presente para una misión ad gentes no colonial: Ad gentes, Inter gentes, Cum gentibus, Omnes gentes et omnes creaturae; con una mística universal, que suscite la compasión por la humanidad en su conjunto, y todos los seres vivos.
Concluyó el P. Raschietti que misión es dar y recibir. Hay Iglesias mucho más necesitadas que la nuestra. Esta circularidad permite que cada Iglesia local no se encierre en sí misma, sino que colabore en la realización de una comunión y sinodalidad universal efectiva. “Pedimos a Dios que envíe su Espíritu sobre este congreso misionero, para que se transforme en un nuevo, grande e sorprendente pentecostés por todas nuestras Iglesias de América. ¡América, con la fuerza del Espíritu, testigos de Cristo hasta los confines de la tierra! ¡Hasta el CAM6!”.
Fuente: CAM6 Puerto Rico

