YO ESTOY ALLÍ EN MEDIO DE ELLOS
14 de agosto de 2024, miércoles de la semana litúrgica 19, proclamamos el Evangelio según San Mateo 18, 15 – 20. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
YO ESTOY ALLÍ EN MEDIO DE ELLOS
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
En la comunidad cristiana debe reinar la paz, porque no hay ofensas o porque se busca la reconciliación. Si algún integrante de la comunidad se niega a reconciliarse será como un extraño y los responsables tienen el derecho y la obligación de excluirlo mientras permanezca en esa actitud. De eso escribe San Pablo en 1ªCorintios 5,5ss. La referencia al perdón y a la reconciliación se completa con una instrucción sobre la oración comunitaria. La comunidad orante es un lugar privilegiado de la presencia de Jesús (cfr. 28,20) siempre que se den las condiciones y actitudes que Jesús señaló en el Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Guardar odio, rencor, resentimiento u otro sentimiento negativo es veneno que nos causa daño a nosotros, y es por eso que Dios no quiere que nos lastimemos. Además, el perdón sana y devuelve la paz.
Hoy conmemoramos a San Maximiliano María Kolbe, Sacerdote y Mártir de la generosidad, su ejemplo de fe y entrega a los demás por amor a Cristo, continúa dando frutos en todo el mundo. San Maximiliano fue un Franciscano polaco nacido en 1894 y dedicado a conquistar muchas almas para Jesús a través de nuestra Madre la Inmaculada Concepción. Usaba las técnicas más modernas para la evangelización, por eso es considerado pionero de los medios de comunicación. Dentro de sus obras apostólicas sobresalientes se puede mencionar: la Fundación de la Asociación Internacional de la “Milicia de la Inmaculada” para poner contra peso a la masonería, la revista del “Caballero de la Inmaculada” que fue transcrita en varios idiomas y llevada a diferentes continentes, la creación de la Ciudad de la Inmaculada en Polonia. Fue arrestado en 1941 por los nazis y murió en el campo de concentración de Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial. Jesús decía: «No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos» (Juan 15,13). P. Maximiliano María ofreció su vida en lugar de un padre de familia, que había sido condenado al búnker del hambre. Cuando un oficial nazi le preguntó por qué lo hacía, Kolbe contestó: «porque soy un Sacerdote Católico». P. Kolbe después de catorce días sin comer no murió sino por una inyección letal. Su celda se convirtió en lugar de peregrinación, y su ejemplar sacrificio se divulgó por todo el mundo. Fue beatificado por el Papa San Pablo VI en 1971 y canonizado por San Juan Pablo II en 1982, en presencia del padre de familia salvado por P. Maximiliano María. Por eso es considerado un “Santo de las Familias”.
Como bautizados y enviados meditemos los misterios de nuestra fe en el Santo Rosario pidiendo en la intención del Papa para que los líderes políticos estén al servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral y el bien común, atendiendo a los que han perdido su empleo y dando prioridad a los más pobres. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por la paz en Ucrania, en Tierra Santa, Siria, Venezuela y donde hay conflictos sangrientos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios, del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia
