Evangelio del día

¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE?

23 de agosto de 2024, viernes de la semana litúrgica 20, proclamamos el Evangelio según San Mateo 22, 34 – 40. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

¿CUÁL ES EL MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE?

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

Después de que Jesús había dejado callados a los saduceos, aparecen de nuevo los fariseos. Los maestros de la Ley habían sacado del Antiguo Testamento 613 mandatos y prohibiciones, entre pesados y ligeros. Sin embargo, muchos rabinos exigían el cumplimiento cabal de todos.

Un maestro de la Ley pregunta al Señor sobre el mandamiento más importante “para ponerlo a prueba. Después de que Jesús había dejado callados a los saduceos, aparecen de nuevo los fariseos. Un maestro de la Ley pregunta sobre el mandamiento más importante. San Mateo aclara que era para poner una trampa a Jesús. Los maestros de la Ley habían sacado del Antiguo Testamento 613 mandatos y prohibiciones, entre pesados y ligeros. Sin embargo, muchos rabinos exigían el cumplimiento cabal de todos. Jesús, en su respuesta, cita primero el libro del Deuteronomio 6, 5: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”.

Esta es la confesión israelita en un solo Dios a quien hay que amar por encima de todo. La fe de Israel en un solo Dios era muy atractiva en una época en la que los demás pueblos conocían muchísimos dioses. La novedad y originalidad de Jesús es poner al mismo nivel el amor a Dios y el amor al prójimo, y unirlos de manera inseparable como la cruz con su palo vertical y horizontal. Ambos mandamientos juntos son un resumen del Antiguo Testamento. La auténtica fe no pregunta ni por lo sencillo ni por lo difícil, sino busca amar a Dios por su ser bueno, justo y verdadero y amar al prójimo por amor a Dios. El amor es la clave que unifica los dos mandamientos. Sin el amor a Dios y al prójimo, la fe cristiana sería una ideología vacía. OJO: Amar a Dios no es idéntico con amar al prójimo. Amar a Dios es estar en continuo contacto con Él, escuchando su Palabra, alabándolo, dando gracias y dejándose guiar por Él. Del amor a Dios sale, por el impulso del Espíritu Santo, el amor al prójimo.

La fiesta de Santa Rosa de Lima, en América Latina, se traslada al 30 de agosto. El 23 de agosto recordamos a San Zaqueo. Su nombre significa ‘puro, inocente’. De él habla el Evangelio en aquel episodio en que Zaqueo, siendo todavía pecador público, por ser de baja estatura y queriendo ver a Jesús, que pasaba por su ciudad de Jericó, subió a un árbol. Jesús se paró, y en, vez de llamarle la atención por sus pecados, lo hizo bajar para ir con él a su casa a comer. Zaqueo al sentir el amor misericordioso del Señor se convirtió y siguió a Jesús. Años más tarde, después del Apóstol Santiago el Menor, de Simeón y de Justo I, Zaqueo fue el cuarto Obispo de Jerusalén. Murió en Jerusalén el año 116 de edad avanzada.

Meditemos los misterios de nuestra fe en el Santo Rosario pidiendo en la intención del Papa para que los líderes políticos estén al servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral y el bien común. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por la paz en Ucrania, en Tierra Santa, Siria, Venezuela, Nicaragua, Cuba y donde hay conflictos sangrientos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo acompañe a ustedes y a sus familias.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional de OMP Bolivia

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