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Mons. Adolfo Bittschi: ¿Quién es Jesús para mí y hasta dónde estoy dispuesto a seguirlo?

«PEDRO: ¡TU ERES EL MESÍAS! – JESÚS DICE: EL HIJO DEL HOMBRE TIENE QUE PADECER MUCHO», este domingo 15 de septiembre 2024, domingo 24 durante el año litúrgico B, proclamamos el Evangelio según San Marcos 8, 27 – 35. Mons. Adolfo Bittschi, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre y director nacional de Obras Misionales Pontificias compartió su mensaje dominical invió a reflexionar lo que nos dice el Señor, y preguntarse: ¿Quién es Jesús para mí y hasta dónde estoy dispuesto a seguirlo?.

«La cruz no está nunca de moda, ni hoy ni en el pasado. Pero sana por dentro», afirmó Mons. Bittschi recalcando que es delante del Crucificado que experimentamos una benéfica lucha interior, un áspero conflicto entre el “pensar cómo piensa Dios” y el “pensar cómo piensan los hombres”.

A continuación compartimos la homilía completa.

PEDRO: ¡TU ERES EL MESÍAS! – JESÚS DICE: EL HIJO DEL HOMBRE TIENE QUE PADECER MUCHO

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

San Marcos presenta a Jesús y sus discípulos caminando hacia Cesarea de Filipo que se encuentra en el extremo norte del país. Es el punto de partida del camino de Jesús hacia Jerusalén. Jesús sorprende a sus discípulos con la pregunta: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». La respuesta de los discípulos recoge la opinión de la gente: Jesús es Juan Bautista resucitado, Elías o alguno de los profetas. Sigue la misma pregunta a sus discípulos: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro responde con una confesión de fe: “¡Tú eres el Mesías!”. Esto implica el reconocimiento de Jesús como el Ungido y Enviado de Dios para inaugurar el tiempo de la salvación. San Marcos nos muestra que los Discípulos, representados por Pedro, han comprendido algo importante sobre JESÚS: que es el MESÍAS PROMETIDO. Pero hay que caminar hacia Jerusalén.

Jesús inaugura la segunda etapa de su ministerio con el primer anuncio de su Pasión, la Cruz y la Resurrección. Pedro lleva aparte a Jesús «y lo reprende». La reacción de Jesús es inmediata y la frase muy fuerte pues lo llama “Satanás” y le manda ubicarse detrás de Él, en su condición de discípulo. Las palabras de Jesús: «tus pensamientos no son de Dios sino de los hombres». Jesús se presenta como un MESÍAS SUFRIENTE, que llevará a cabo su misión a través de la humillación y de la muerte. La pasión indica un fracaso real: el rechazo por parte de su pueblo. A esta revelación de la identidad de Cristo le sigue una segunda llamada de Jesús al seguimiento. En primer lugar, es abierta a todos los que quieran seguirlo pues se dirige a la multitud. Segundo: Es una llamada a la renuncia a sí mismos aceptando la cruz. Indica un olvidarse de sí mismo, un no mirar por sí mismo ni por sus propios intereses, sino por los de Jesús. Con respecto a la cruz se utiliza un verbo que significa “levantar”, y no de “buscar”. Se trata “levantar la propia cruz”, la que cada uno ya tiene. En tercer lugar: la opción es libre. Jesús no dice primero el imperativo «sígueme», sino en condicional: «Si alguno quiere seguirme». Esto indica que la renuncia está en función del SEGUIMIENTO. Es una condición, no un fin en sí misma. Además, la invitación a la renuncia está motivada por las consecuencias: la SALVACIÓN o la perdición.

¿Qué me dice el Señor? Este evangelio nos invita a hacernos dos preguntas importantes. La primera: ¿quién es Jesús para mí? A esta pregunta tenemos que responder más con el corazón y la experiencia que con la cabeza. Les invito tomarnos hoy unos minutos para responderle al Señor quién es el Él para mí y decírselo. La segunda: ¿Hasta dónde estoy dispuesto a seguirlo? Si confieso que Jesús es el Dios hecho hombre que me ama y se entregó por mí para salvarme, entonces nos preguntamos: ¿confiaré en Él y lo seguiré por dónde quiera que vaya, aunque sea por el camino de la cruz? Ahora bien, aceptar esto no es nada fácil. Es un momento clave de seria opción: Por seguir siendo discípulo hay que dejarse a sí mismo y a los propios proyectos de realización personal. Negarse a sí mismo y tomar la cruz implican estar dispuesto a perder la vida para salvarla. Un perderse a sí mismo por amor a Jesús. Así como el anuncio de la Pasión terminaba anunciando la RESURRECCIÓN; así también el camino de la cruz del discípulo termina con la promesa de la SALVACIÓN.

Nuestra primera reacción suele ser como la de Pedro. Al respecto decía el Papa Francisco el 12 de septiembre de 2021: “La reacción de Pedro es típicamente humana. Cuando se perfila la cruz y el dolor, el hombre se rebela. Y Pedro, después de haber confesado: “Jesús, ¡tú eres el Mesías!”, se escandaliza del Maestro e intenta disuadirlo de su camino.

LA CRUZ NO ESTÁ NUNCA DE MODA. Queridos hermanos y hermanas, la cruz no está nunca de moda, ni hoy ni en el pasado. Pero sana por dentro. Es delante del Crucificado que experimentamos una benéfica lucha interior, un áspero conflicto entre el “pensar cómo piensa Dios” y el “pensar cómo piensan los hombres”. Por un lado, está la lógica de Dios, que es la del amor humilde. El camino de Dios… está siempre dirigido al bien del otro, hasta el sacrificio de sí mismo. Por otro lado, está el “pensar cómo piensan los hombres”, que es la lógica del mundo, de la mundanidad, apegada al honor y a los privilegios, encaminada al prestigio y al éxito. Aquí lo que cuenta es la consideración y la fuerza, lo que atrae la atención de la mayoría y sabe hacerse valer ante los demás”.

Hoy se recuerda a MARÍA, NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES. El martirio de la Virgen María queda anunciado por la profecía de Simeón: “Este niño está puesto por Dios para ser signo de contradicción. Y a ti, una espada te traspasará el alma”, y se cumplió en la Pasión y muerte de Cristo. Nosotros quedamos invitados a asociarnos a sus dolores orando: “Haz que mi corazón arda, como el tuyo, en amor de Cristo Dios”.

Estamos en el mes de la Biblia con el tema: “Felices los invitados al banquete del Cordero” y el lema: “Aleluya, ya reina el Señor”. Les animo a leer la Biblia e inviten a sus amigos y familia.

Recemos en la intención del Papa por escuchar el clamor de la Tierra y de las víctimas de las catástrofes naturales y de los incendios… Nos unimos a su pedido regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al meditar los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO. Oremos por nuestro Arzobispo de Sucre y Primado de Bolivia, Monseñor Ricardo Centellas en el 19º aniversario de su Ordenación Episcopal. Felicidades y bendiciones. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por la paz en todo el mundo y pidamos que nos mande el Señor lluvias suaves y abundantes para apagar los incendios; y que acaben las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Director Nacional OMP Bolivia

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