¡JOVEN, A TI TE DIGO, LEVÁNTATE!
17 de septiembre 2024, martes de la semana litúrgica 24, proclamamos el Evangelio según San Lucas 7, 11-17. Gloria a ti Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
¡JOVEN, A TI TE DIGO, LEVÁNTATE!
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Ante su hijo único muerto, una viuda del pueblo de Naín anda detrás del ataúd llorando. Jesús no espera que esta madre o alguno de los que la acompañan o uno de los que le siguen a Él le dirija una palabra de intercesión, como ayer en el caso del oficial romano. Jesús, conmovido por ella a causa de su dolor y de su absoluto abandono, actúa con prontitud porque sufre con los que sufren y aquí hay un muerto. Humanamente no hay ninguna solución; sin embargo, Jesús consuela primero a la madre y le dice: “No llores”. El Señor que mostró ayer su poder sobrenatural al sanar al moribundo sin decir palabra, ahora habla con majestad: “¡Joven, a ti te digo, levántate!” Por su poder divino, Jesús manda al difunto y lo hace volver a la vida y “se lo entregó a su madre”. Es un hecho tan inaudito que todos, los Apóstoles, los Discípulos y la gente quedaban “llenos de temor” y comenzaron a glorificar a Dios: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros; Dios ha visitado a su pueblo”. La noticia de lo que había hecho Jesús se divulgó por la región de Galilea y por toda Judea.
Hoy conmemoramos a SANTA HILDEGARDA, Abadesa, Mística, Poetisa, Compositora, conocedora de las ciencias de su época, como la botánica, la medicina. Por mejorar la salud, aconsejó usar el lúpulo para la elaboración de la cerveza. Como Profetisa denunciaba a todos sus faltas y sus pecados llamándolos la atención: a Príncipes y Obispos, al Papa y al Emperador. Con ellos tenía una extensa correspondencia. Le pedían salir a misiones y proclamar el Evangelio. Era una buena madre para sus religiosas y para el pueblo, los pobres y enfermos. Junto con San Bernardo de Claraval era la lumbrera del siglo XII. Nació 1098 y vivió 81 años a pesar de su frágil salud desde niña.
Conmemoramos también a SAN ROBERTO BELARMINO, nació 1542 en la Toscana. Ingresó en la Compañía de Jesús, fue ordenado Sacerdote. Sostuvo célebres disputas en defensa de la fe católica y enseñó teología en el Colegio de Roma. Fue elegido Cardenal y nombrado Obispo de Capua. Trabajó en las Congregaciones romanas, contribuyendo a la solución de muchas cuestiones. Murió en Roma el año 1621. Decía: “¿Qué más fácil, más suave, más dulce que amar la bondad, la belleza y el amor, todo lo cual eres tú, Señor, Dios mío?”
Estamos en el mes de la Biblia con el tema: “Felices los invitados al banquete del Cordero” y el lema: “Aleluya, ya reina el Señor”. Les animo a leer la Biblia e inviten a sus amigos y familia.
Recemos en la intención del Papa en este mes por escuchar el clamor de la Tierra y de las víctimas de las catástrofes naturales y de los incendios… y cuidemos el mundo que habitamos.
Nos unimos a su pedido regalando a la Madre cada día un ramo de rosas al meditar los misterios de nuestra fe en el SANTO ROSARIO. Oremos por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; oremos por la paz en Bolivia, Ucrania, Gaza, Siria, Burkina Faso, Venezuela, Nicaragua, Cuba y donde hay conflictos sangrientos; pidamos que nos mande el Señor lluvias suaves y abundantes para apagar los incendios; y también que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director de OMP Bolivia

