JESÚS ENVIÓ MENSAJEROS
1 de octubre de 2024, martes de la semana litúrgica 26, proclamamos el Evangelio según San Lucas 9, 51 – 56. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
JESÚS ENVIÓ MENSAJEROS
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
Con esta parte del Evangelio inicia una nueva etapa en el ministerio público de Jesús. Hasta ahora, su actividad se ha desarrollado en Galilea. Ahora inicia la subida a Jerusalén. Diez capítulos dedica San Lucas a este camino. Desde un principio recibe el Señor rechazo, presagio de la muerte en Cruz en la que termina la misión del Mesías. Este camino lo hará madurar más en su humanidad y en la decisión de asumir su tarea de Salvador de todos los hombres por su Pasión, Muerte y Resurrección al tercer día. Por ser judíos, Jesús y los suyos no fueron alojados por los samaritanos, sobre todo porque se encaminan a Jerusalén. Dos de sus discípulos, Santiago y Juan, piden un castigo desde el cielo como hizo caer fuego el profeta Elías. Pero Jesús no aprueba esta manera de actuar. Su rechazo a la violencia es un ejemplo que sus seguidores deben imitar. Los discípulos deben hacer el bien a aquellos que los odian, orar por aquellos que los maltratan y estar siempre dispuestos a perdonar las injurias, teniendo como modelo al Padre Celestial, que es misericordioso con todos, buenos y malos, y perdona de corazón a quien se lo pide . Algunos manuscritos añaden al final del versículo 55: “Y Jesús les dijo: Ustedes no saben a qué espíritu pertenecen. Porque el Hijo del hombre no vino a perder la vida de los hombres, sino a salvarla”.
Hoy conmemoramos a SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS, Doctora de la Iglesia. Con trece años recibió la gracia de su conversión y con quince años entró en el Carmelo de Lisieux. Ella mostró fortaleza en su obediencia, grandeza de espíritu como humildad, dulzura y fidelidad en ofrecer todo al Amor Misericordioso, en medio de las tinieblas espirituales. Al morir 1897 exclamó: “¡Oh, le amo, Dios mío, te amo!” En su diario había escrito: “Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de San Pablo, para tratar de hallar una respuesta. Mis ojos dieron con los capítulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y en el primero de ellos leí que no todos pueden ser al mismo tiempo Apóstoles, Profetas y Doctores, que la Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien clara, pero no suficiente para satisfacer mis deseos. Continué leyendo sin desanimarme, y encontré esta consoladora exhortación: Aspiren a los dones más excelentes; yo quiero mostrarles un camino todavía mucho mejor. El Apóstol hace notar cómo los mayores dones sin la CARIDAD no son nada, y cómo esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios. Por fin había hallado la tranquilidad. En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor”. (Fin de la cita). Amar a Cristo crucificado como nadie lo amó antes era su deseo. No cayó en el pecado de soberbia porque era consciente que ella no podía hacer nada. Escribía: “Soy demasiado débil para subir arriba como mi Madre Teresa de Jesús. Tomaré el ascensor, los brazos de Jesús”. Con sus oraciones y penitencias quería ayudar a un sacerdote misionero en el África para que no se canse; también consiguió la conversión de un criminal salvando su alma. Ella es, junto con San Francisco Xavier, Patrona de las misiones.
El octubre es el mes de la MISION y del SANTO ROSARIO y este año otra vez el mes del SÍNODO en Roma. El Papa invita a orar por una Misión compartida entre sacerdotes, religiosos y laicos. Meditemos los misterios de la fe en el SANTO ROSARIO en las intenciones del Papa y también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima; por la paz en Bolivia y en todo el mundo; y que el Señor nos mande lluvias suaves y abundantes para apagar los incendios; y que acaben todas las enfermedades y todo mal. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP

