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Fray Natacho, dedicó su vida al servicio religioso y social en Bolivia

Hoy conocemos la inspiradora historia de Fray Eugenio Natalini Magnani conocido por todos como Fray Natacho, un franciscano italiano que dedicó su vida al servicio religioso y social en Bolivia marcando la historia.

Desde joven sintió una profunda vocación religiosa que lo llevó a estudiar Filosofía y Teología y en 1960 fue ordenado sacerdote, el camino lo trajo a Bolivia en 1963 donde comenzó una vida dedicada a la enseñanza y evangelización desde Camiri hasta Potosí.

Este sacerdote dejó una huella imborrable en la vida de quienes lo conocieron, misionero y testigo de Cristo, cuyo servicio y pasión siguen vivos en el corazón de Bolivia.

A continuación su vida relatada en el Anexo 5 de la Cartilla de Animación del DOMUND 2024.


Fray Eugenio Natalini Magnani, más conocido como “Fray Natacho”, fue un fraile franciscano italiano que dedicó su vida al servicio religioso y social en Bolivia, principalmente en Potosí. Su historia es un testimonio de entrega y compromiso, dejando una huella imborrable en la vida de la comunidad potosina.

Nació en Camaiore, Italia, en 1934, y desde temprana edad mostró una profunda vocación religiosa. Tras completar sus estudios de Filosofía y Teología, fue ordenado sacerdote en 1960. Su camino lo llevó a tierras bolivianas en 1963, donde se convirtió en un referente de la educación y la fe.

Su llegada a Camiri marcó el inicio de una trayectoria dedicada a la enseñanza. Fue profesor de religión y filosofía en diversos colegios, incluyendo el René Moreno, Niño Jesús y Liceo Camiri.También se desempeñó como capellán militar, demostrando su compromiso con la formación integral de las personas.

Posteriormente, se trasladó a Tarija, donde dirigió el Colegio Antoniano y continuó impartiendo clases de religión. En este periodo, también incursionó en la vida sindical, llegando a ser ejecutivo de la Federación de Maestros Urbanos de Tarija, lo que refleja su interés por la justicia social y la defensa de los derechos
de los trabajadores.

En 1966, llegó a Potosí, ciudad que se convertiría en su hogar por largos años. Allí, continuó su labor docente en vario establecimientos y dirigió programas radiales en la desaparecida Radio Electra. Su compromiso con la evangelización lo llevó a ser asesor de los Cursillos de Cristiandad y otros movimientos
religiosos.

En 1968, regresó a Camiri para colaborar en la construcción de la Catedral, un proyecto que se completó en 1969. Tras un breve periodo de descanso en Italia, retornó a Potosí en 1970, donde se desempeñó en diversos cargos de responsabilidad, incluyendo la dirección regional de las Escuelas de Cristo, la dirección del Colegio Particular Franciscano y la dirección de programas radiales.

A pesar de los desafíos que enfrentó, como problemas de salud que lo obligaron a regresar a Italia en varias ocasiones, Fray Natacho nunca abandonó su compromiso con la comunidad potosina. Su dedicación a la educación y la evangelización lo llevó a ocupar diferentes cargos, como párroco en Camiri y Tarija, director del Colegio Franciscano en Potosí y superior del Convento de San Francisco.

Su legado trasciende la educación y la religión. Fray Natacho fue un promotor cultural, siendo uno de los principales impulsores de la apertura del Museo de San Francisco, junto al Monseñor Bernardino Rivera y Fray Sergio Castelli. Su pasión por el arte y la historia lo llevó a rescatar y restaurar numerosas obras de arte,
que hoy se pueden apreciar en este importante espacio cultural.

Además de su trabajo en el campo educativo y cultural, Fray Natacho era un apasionado del deporte y el canto. Grabó álbumes y ofreció conciertos, demostrando su versatilidad y su interés por la expresión artística.

«𝓘𝓷𝓿𝓲𝓽𝓪𝓭𝓸𝓼 𝓪𝓵 𝓫𝓪𝓷𝓺𝓾𝓮𝓽𝓮, 𝓹𝓪𝓻𝓪 𝓼𝓮𝓻 𝓽𝓮𝓼𝓽𝓲𝓰𝓸𝓼 𝓭𝓮 𝓒𝓻𝓲𝓼𝓽𝓸»

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