HAGAN NEGOCIO CON EL DINERO HASTA QUE YO VUELVA
20 de noviembre de 2024, miércoles de la semana litúrgica 33, proclamamos el Evangelio según San Lucas 19, 11 – 28. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
HAGAN NEGOCIO CON EL DINERO HASTA QUE YO VUELVA
Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.
El Evangelio nos hace ver la necesidad de que Jesús debía ir al Padre. Mientras esperamos su retorno glorioso, debemos trabajar con los dones de Dios para que, en su llegada, podamos rendir cuentas a Él. Los Apóstoles, los discípulos y la mucha gente que seguían a Jesús, y que eran testigos de sus Palabras con poder y sus muchos milagros, esperaban la llegada del Reino de Dios ahora en su entrada en Jerusalén y el dominio de Israel sobre todas las naciones. Como no se realizó, los judíos siguen esperando al Mesías. Nosotros creemos que Jesús es el Hijo de Dios, el Salvador. Lo que falta es la vuelta gloriosa de Cristo y la instauración del Reino de Dios en su plenitud, Reino de Dios en los Cielos y en la tierra nueva. El rey en el Evangelio que va de viaje lejos para ser coronado es Jesús en su Ascensión a la derecha del Padre. Él es rey por ser descendiente de David, pero después de su triunfo sobre el pecado y la muerte en la Cruz, va al Padre para recibir la corona como Rey de reyes. “Ante el nombre de Jesús, todos los seres del cielo, de la tierra y del abismo tienen que doblar las rodillas” (Filipenses 2,10). Los judíos, sin embargo, no lo quieren como rey. En San Juan leemos: “Me han odiado a mí y a mi Padre” (15,24) y a Pilato dijeron: “¡No tenemos más rey que el César!” (Juan 19,15). Lo que nos toca aprender es fructificar en obras de misericordia espirituales y materiales los dones que Dios nos otorgó con la confianza que el Rey de reyes nos premiará.
Hoy rezamos para nuestra Diócesis hermana de Hildesheim que festeja a su Patrono, San BERNWARDO, Obispo que vivió 960 – 1022.
Nos unimos al pedido de Papa Francisco para que los padres que lloran la muerte de un hijo encuentren apoyo en la comunidad y obtengan del Espíritu Consolador la Paz del corazón. Oremos también por nuestra conversión, la de todos los pecadores y de Rusia como pidió la Virgen en Fátima. Oremos por Bolivia, que necesitamos lluvias suaves y abundantes para el campo y para apagar los incendios; que el Señor despoje nuestro espíritu del odio, de la violencia, del rencor y de la división entre hermanos. Oremos también por Ucrania, Tierra Santa, Sudán de Sur y donde hay conflictos violentos; que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, el aborto y todo mal. Las almas esperan también nuestras oraciones. Sigamos meditando los momentos claves de la fe rezando el SANTO ROSARIO. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Les bendiga a ustedes y a sus familias Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Director Nacional de OMP Bolivia

