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Mons. Bittschi: «Escuchar la Palabra de Dios incluye meditarla, contemplarla y luego llevarla a una práctica concreta»

Prensa CEB 21.07.2025. El domingo 20 de julio, durante la celebración del XVI domingo del tiempo litúrgico, monseñor Adolfo Bittschi, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Sucre, resaltó en su homilía el mensaje central del evangelio según San Lucas (10, 38-42): la importancia de acoger la “Palabra de Dios” como la mejor herencia y oportunidad en nuestra vida cotidiana. A partir del pasaje de Marta y María, el prelado exhortó a los fieles a abrir el corazón para escuchar a Jesús, quien toca la puerta de nuestros hogares y comunidades para ofrecer luz, orientación, verdad y vida.

Mons. Bittschi recordó que, así como Abraham supo recibir a Dios practicando la hospitalidad y fue recompensado, hoy también somos llamados a recibir a Cristo y su palabra. Evocando la actitud de las dos hermanas, explicó que, mientras Marta se ocupaba en las tareas del servicio, María eligió “la mejor parte” al sentarse a los pies del Señor y escuchar su enseñanza. “No pocas veces, como Marta, intentamos decirle a Dios lo que debe hacer, dejando de lado la verdadera escucha y confianza en su plan”, reflexionó el obispo, invitando a dejar atrás la preocupación excesiva y priorizar el encuentro espiritual.

La homilía incluyó un llamado concreto a meditar y practicar la Palabra de Dios a través del amor al prójimo, el perdón y la confianza en la acción sanadora de Cristo.

20 de julio de 2025, Domingo 16 durante el año LITÚRGICO C, proclamamos el Evangelio según San Lucas 10, 38 – 42. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


JESÚS DIJO: MARÍA HA ESCOGIDO LA PARTE MEJOR

Queridos hermanos en Cristo: Paz a ustedes.

El mensaje de este Domingo es una sorpresa: mientras nosotros buscamos a Dios, Él nos busca primero y quiere hospedarse en nuestros hogares, escuelas, colegios, universidades y en todas las instituciones del país. Jesús sigue tocando la puerta del corazón para que, a quien lo recibe, pueda dar “la parte mejor”, su PALABRA que es Luz, Orientación, Verdad y Vida.

En la primera lectura, nuestro padre en la fe, Abraham, recibe a tres personajes, en realidad acoge a Dios. Aunque son tres, dice en singular: “Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo”. Para nosotros es esto un aviso de la Santísima Trinidad que viene a visitar a Abraham. Y si nosotros, como Abraham, practicamos la hospitalidad, recibimos a Dios que se nos acerca. Esta verdad conoce también culturas no cristianas. Al darse Abraham tiempo para Dios, Él muestra su generosidad: Cuando vuelve al año, Sara habrá tenido un hijo. Es que Abraham y Sara, ya viejos, estaban todavía sin hijo, pero ahora serán compensados.

El salmista resalta la hospitalidad de Dios y anima a comprometerse a una vida honrada y justa con Dios y con los hermanos. ¿Cómo pedir a Dios y NO acoger al hermano que necesita?

En la segunda lectura, el Apóstol San Pablo se alegra de sus sufrimientos y nos anima a unirnos a Cristo y a su Pasión para formar parte del MISTERIO REDENTOR DE JESÚS. Lo fundamental es “HOSPEDAR” o sea aceptar el plan salvador de Dios, manifestado y realizado en Jesucristo. No quiere decir que busquemos el sufrimiento, más bien si se trata de enfermedades debemos orar y pedir la sanación, si son enfrentamientos entre hermanos buscar la reconciliación y el perdón, pero si se trata de agresiones, burlas, desprecios y persecución por creer en Jesús, cómo le pasó a San Pablo, podemos alegrarnos porque de esa manera alcanzaremos la perfección en Cristo.

En el Evangelio relata las actitudes de Marta y María, las hermanas de Lázaro, ante la presencia de Jesús. La escena es profundamente humana y divina. El huésped divino, Cristo, entrega “la mejor parte”, su Palabra que es Luz y Vida, pero la reacción es distinta. Cada vez que Jesús peregrinaba a Jerusalén, Marta, la hermana mayor, recibía al Señor junto a sus Apóstoles con mucho cariño. La hospitalidad es una norma muy importante en Oriente y la sigue siendo. Para nosotros es un auténtico signo de caridad. En las casas religiosas se dice: “Viene un huésped, es Cristo que viene”. Al igual que Abraham, Marta está preparando un banquete a su huésped divino. El verbo “servir la mesa” traduce el griego “diakonein”, una de las tres actividades básicas de la Iglesia junto con el anuncio hasta el martirio y la adoración de Dios en la liturgia.

¿Por qué entonces Jesús llama la atención a Marta? Su nombre significa “señora” y así se porta. Si bien es la amiga sigue siendo discípula y Jesús, el Señor, pero se atreve portarse como la señora y jefa que manda hasta corregir a Dios: “Señor, no te importa que mi hermana me deje sola con el trabajo. Dile que me ayude”. Aquí estamos en el centro del Evangelio de hoy que nos habla a nosotros. ¿Cuántas veces, como Marta, queremos corregir a Dios y enseñarle lo que Él debería hacer según nuestro criterio, y no le damos cabida para escuchar su Palabra, tener la confianza que Él sabe lo que hace y la paciencia para esperar su tiempo?
Jesús le dice: “¡Marta! ¡Marta!, tú te preocupas de muchas cosas”. El verbo “preocuparse” expresa el obstáculo que impide acoger con el corazón a su Señor Jesucristo y su Palabra. A Marta le cuesta comprender: Jesús, el mismo Dios en persona, es el centro, la felicidad, lo más grande está presente en su casa, y ella no aprovecha poder escuchar y acoger primero la persona de Jesús, PALABRA DE DIOS, por quien todo fue creado y todo tiene vida. Después vendrá la cocina y su hermana María ayudaría.

De MARÍA dice que estaba “a los pies del Señor” y que ESCUCHABA SU PALABRA. Esta expresión describe la posición del discípulo. Jesús ha llegado a la casa de Marta siguiendo con su enseñanza. María aprovechaba la oportunidad de escuchar al Señor, ya que no caminaban con Él. Ella se ubicaba entre los discípulos como una discípula más. Esta actitud de María es una novedad para el judaísmo de aquella época, porque las mujeres no podían acceder al estudio de la Torá. San Lucas recalca que Jesús concede el discipulado a las mujeres y proclama que María ha elegido “LA MEJOR PARTE”. Esta palabra se refiere a la porción de la herencia distribuida entre las tribus de Israel. Según el Salmo 16, “la mejor parte”, la más hermosa de la heredad es el Señor mismo, que está presente en su casa.
ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS incluye meditarla, contemplarla y luego llevarla a una práctica concreta, a veces exigente, de amar a Dios en el “prójimo” como nos explicaba el Señor el Domingo pasado con la parábola del BUEN SAMARITANO. Una forma elevada de amar es PERDONAR y entregar todo al Señor que nos puede y quiere sanar y liberar.

Hoy se recuerda a SANTA MARGARITA, Virgen y Mártir, que lleva, como atributo, un dragón atado, símbolo del demonio al que ella venció. Junto con Santa Catalina de Alejandría dirigió a Santa Juana del Arco en las batallas a la victoria y la liberación de la ciudad de Orleans, Francia. También es la memoria de SAN APOLINAR, primer Obispo de Ravena y Mártir. Hizo varios milagros, con los cuales junto con su predicación convirtió a innumerables paganos a la fe en Cristo. Esto despertó la envidia de los sacerdotes paganos y de las autoridades. Fue perseguido y sufrió graves torturas. Años más tarde lo mataron. Sobre su tumba construyeron una muy hermosa Basílica bizantina.

Meditemos los misterios de nuestra fe en el Santo Rosario pidiendo la conversión de nosotros, de todos los pecadores, de Rusia, de Israel y Palestina; oremos por Ucrania, que sigue sufriendo la agresión brutal como la parroquia católica en Gaza; para que acaben todas las enfermedades corporales y espirituales, y todo mal. En este mes de julio el Papa nos invita a orar por la formación para el DISCERNIMIENTO, saber elegir caminos de la vida y rechazar todo lo que nos aleja de Cristo y del Evangelio. Este mes de julio es dedicado a la PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO. Oremos entonces: PRECIOSÍSIMA SANGRE de CRISTO, rescátanos. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! La Bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, los acompañe a ustedes y sus familias hoy y siempre.

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