#EvangelioDelDía El mandamiento más importante
Homilía 21 de agosto 2020, viernes de la vigésima semana durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según san Mateo 22, 34 – 40. Gloria a ti, Señor.
EL MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE
Al silenciar Jesús a los saduceos aparecen nuevamente los fariseos. Llama la atención que sea un maestro de la Ley el que haga la pregunta sobre el mandamiento más importante, propio de un no judío que quiere convertirse al judaísmo que de un experto en la Ley. Es claro que le intentan ponerle una trampa (22,15). Los maestros de la Ley en Israel sumaban a 613 los mandamientos y que todos tuvieran el mismo valor, la misma dignidad y fuerza obligatoria, porque proceden de Dios y de Moisés. Por eso muchos rabinos exigían el cumplimiento cabal de todos y cada una de ellos. Otros distinguían entre pesados y ligeros. El famoso maestro Shammay se negaba a hablar de un mandamiento supremo, pues temía que tal decisión fuera en detrimento de los restantes. Otros, como Hillel, no encontraban dificultad en decidirse al respecto. En su respuesta, Jesús cita primero Deuteronomio 6,5 (v. 37), la confesión de fe israelita de un solo Dios, al que hay que amar por encima de todo; después añade el mandamiento acerca del amor al prójimo, expresado en Levítico 19,18 (v. 39). La novedad de Jesús es la equiparación entre el amor a Dios y el debido al prójimo, ambos son el resumen y la base de todo el Antiguo Testamento. Jesús dice: “De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas” (v.40).
Con tantas leyes surgió la pregunta, si la voluntad de Dios viviente puede ser expresada en una fórmula breve. Jesús lo afirma y lo establece como una nueva ley: en el mandamiento doble del amor a Dios y al prójimo están contenidos todos los mandamientos. ¡Qué liberación para el hombre!
Aquí se nos dice una vez más con claridad lo que ya sabemos del sermón de la montaña: Toda aspiración moral debe tener su origen en el amor. Somos es creados y amados por Dios antes de crear el mundo (Efesios 1,4) y llamados a responder el amor recibido.
Uno que supo dar la respuesta de amor es el santo de hoy: San PÍO X (décimo), papa. Su lema y propósito era “INSTAURARE OMNIA IN CHRISTO”, renovar todo en Cristo. Le debemos agradecer la comunión temprana y frecuente. Según su lema trabajó para embelesar la celebración de la fe con cantos gregorianos, exigió la revisión del Derecho Canónico de la Iglesia y fundó el Pontificio Instituto Bíblico entre otros logros. Hacia afuera luchó a defender la fe católica contra herejías modernas. Exigía de los sacerdotes el juramento anti-modernista. Como persona era queridísimo por el pueblo por su humor, su humildad y modestia.
Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

