#EvangelioDelDía ¡Vengan a la fiesta de bodas!
Homilía 20 de agosto 2020, jueves de la vigésima semana durante el año litúrgico, proclamamos el Evangelio según san Mateo 22, 1 – 14 Gloria a ti, Señor.
¡VENGAN A LA FIESTA DE BODAS!
Queridos oyentes, nos queda claro que el rey representa a Dios Padre y el hijo es Jesucristo. Los mensajeros son los profetas que varias veces han sido enviados a invitar a la fiesta de bodas. Los invitados son su pueblo infiel, que se niega a obedecer.
El primer grupo son los desinteresados. Su indiferencia pesa porque se trata de un importante acontecimiento: las bodas del príncipe heredero, las bodas del siglo diríamos hoy. Solamente la gente distinguida del país está invitada y la invitación se ha repetido varias veces. Su desinterés es una grave afrenta. Así pasó en Israel y pasa entre los cristianos. Personas que no se acostumbran con Dios estarán aburridas en el cielo.
El segundo grupo son los enemigos declarados. Aprovechan las bodas para una insurrección y se llega a un conflicto sangriento. Aplicado a nuestro tiempo vemos obstáculos para la misión de la Iglesia en muchos países, también en Bolivia. Ya no hay clases de religión ni se puede formar profesores de religión. Papa Francisco repite que los cristianos son los más perseguidos, más que bajo los emperadores romanos. Libertad, igualdad y fraternidad sin Dios lleva a la bestialidad. Sin embargo la rebelión contra Dios termina con la caída en al abismo como la de satanás en el libro de Apocalipsis 12, 7-12. La lucha contra el cielo termina siempre en el infierno.
El tercer grupo está representado por el hombre en la sala pero sin traje de fiesta que hubiera recibido gratis al entrar. Este quiere poner las reglas y no respeta el protocolo. De esta manera desprecia al anfitrión. Son cristianos que participan en la Iglesia según sus propios criterios pero no se han revestido de Cristo (cf. Gálatas 3, 27). El hombre termina atado y arrojado fuera en la oscuridad (v. 13).
El cuarto grupo son los inesperadamente invitados; aceptaron con gusto y están disfrutando con alegre corazón. Saben que no tenían derecho de participar y con mayor gozo festejan.
Hoy recordamos a San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia. “Inflamado por el celo de la casa de Dios”, fue como San Juan Bautista, “lámpara luminosa en la Iglesia”. Éste joven rico, buscador del Infinito, dejó todo por seguir a Cristo con el corazón ardiente. Con su alegría y entusiasmo contagió con el “virus de AMOR a Cristo” a centenares de jóvenes. El amor de Dios, encarnado en Jesucristo, hizo nacer en San Bernardo el amor a la Virgen María, Madre de Dios: Ella es pureza, humildad, dulzura y delicadeza, y sobre todo “ella es voluntad de Dios que nos hace obtener todo por María”.
Este mes rezamos en la intención del Papa Francisco por todas las personas que trabajan y viven del mar, entre ellas los marineros y los pescadores con sus familias.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

