#EvangelioDelDía: “El Espíritu Santo les enseñará lo que tendrán que decir”
Homilía 17 de octubre de 20, sábado de la semana 28 del año litúrgico proclamamos el Evangelio según San Lucas 12, 8 – 12. Gloria a ti, Señor. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús..
EL ESPÍRITU SANTO LES ENSEÑARÁ LO QUE TENDRÁN QUE DECIR
Queridos oyentes, una palabra caracteriza nuestro tiempo: el miedo. Miedo de contagiarse, enfermarse y morir, miedo de perder el trabajo, miedo a que se rompen relaciones, miedo que se produzcan enfrentamientos después de las elecciones y otros muchos miedos. Jesús habló ayer en el Evangelio a sus discípulos: “No tengan miedo” porque Dios se interesa por ustedes y hasta los cabellos de la cabeza les tiene contados. Hoy Jesús exige de sus discípulos que tengan la valentía de mostrarse como auténticos discípulos suyos delante de los hombres de este mundo. Para quitarles el miedo les hace recuerdo del juicio final. El juez será Dios, aunque no se le menciona directamente solo su séquito, los ángeles. El Evangelista evita pronunciar el Santo Nombre de Dios. Son los ángeles que anuncian la presencia del inaccesible al que no se puede nombrar. El Hijo del hombre actuará como abogado de sus seguidores delante del Juez divino. Para quien se declara el abogado Cristo, será salvado. Pero quien en esta vida no se declara en favor de Jesús, Él lo desconocerá en el juicio.
Luego Jesús dice quien habla en contra del Hijo de hombre puede encontrar el perdón de Dios. Como Jesús vive como humano entre los humanos sin mostrar abiertamente su divinidad, así quien habla en contra de Él sin darse cuenta que es el Hijo de Dios el Padre le absuelve. Jesús crucificado ora: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Pero quien blasfema contra el Espíritu Santo no puede ser perdonado. ¿De qué se trata? Si un discípulo que por la gracia del Espíritu Santo reconoció a Cristo resucitado y elevado a la diestra de Dios y después reniega de Él y lo abandona, peca contra el Espíritu Santo. Este pecado no puede ser perdonado. El perdón de los pecados viene por la gracia de Dios y la fe en Cristo.
La perícopa termina con una palabra edificadora sobre el Espíritu Santo y su función de abogado para los discípulos. Dice Jesús: “Cuando los lleven a las sinagogas y a la presencia de los gobernantes”, es decir ante juzgados judíos o paganos, “no se preocupen de cómo se van a defender o que van a decir, porque en ese momento el Espíritu Santo les enseñará lo que deban decir”. Los perseguidos por causa de su fe en aquel tiempo igual que hoy pueden contar con la presencia del Espíritu Santo.
Tenemos hoy el ejemplo de San Ignacio de Antioquía que quería ser “molido por los dientes de las fieras a fin de llegar a ser blanco pan de Cristo” en el coliseo de Roma. La fortaleza de ir con gozo al suplicio le venía del Espíritu Santo. Para Ignacio la señal infalible del amor de los bautizados hacia el Señor y la presencia del Espíritu en ellos consiste en la unidad de cada una de las Iglesias en torno a su Obispo, y la de todas ellas en la única Iglesia. “Tienen que tener un solo sentir con su Obispo” escribió a los Efesios.
Estamos en el mes de la Misión. Y la Misión vive de la oración. Así les invito a rezar con todo el corazón el Rosario con nuestro Papa Francisco para que en virtud del bautismo los fieles laicos, en especial las mujeres, participen en la Misión de la Iglesia. Oremos también por Bolivia y las elecciones. Y sobre todo pidamos un corazón nuevo por el Espíritu Santo.
El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

