#EvangelioDeldía: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer»
10 de noviembre 2020, conmemoramos a San León Magno, papa, y proclamamos el Evangelio según San Lucas 17, 7 – 10. Gloria a ti, Señor.
SOMOS UNOS POBRES SIERVOS, HEMOS HECHO LO QUE TENÍAMOS QUE HACER
A modo de introducción: La presunción es signo de mezquindad. La persona que presume se hace a sí misma ridícula. En realidad nada tenemos de nosotros mismos, todo nos viene de Dios por medio de nuestros padres: belleza, fuerza, vigor, energía e inteligencia es gracia.
Lo más necio es la presunción religiosa. La palabra religión significa ligado a Dios. La persona religiosa de verdad sabe que esta unión viene de Dios y no del hombre. Antes que el hombre busque a Dios, es Dios y Padre de Cristo quien busca al hombre.
Pasamos al Evangelio de hoy: Jesús promete la vida en plenitud en la eternidad a los que viven su estilo de vida y cumplen como Él la voluntad del Padre. La vida eterna es un don o regalo que Dios otorga y no un salario que el discípulo pueda reclamar como pago por las cosas buenas que hace. Los discípulos de Jesús no tienen derecho exigir que Dios les conceda este don ni que Él se muestre agradecido porque le han obedecido (v.10). Lo que ellos reciben de Dios no está en proporción con lo que hicieron, puesto que lo que reciben de Dios proviene de su gratuita bondad y es siempre mucho mejor que lo que se anhela; no es, por tanto, el pago por el deber cumplido como los trabajadores en la viña (Mateo 20, 1-16). Ante Dios, los discípulos son siempre servidores que solo cumplen sus obligaciones, y lo que proviene del Señor, rico en misericordia y compasión, no es en pago de los méritos obtenidos por el deber cumplido.
A Moisés dice el Señor: “Yo me complazco de quien quiero y favorezco a quien quiero” (Éxodo 33, 19b). San Pablo escribe: “Dios, rico en misericordia, por el gran amor que nos tuvo, estando nosotros muertos por nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo – ¡ustedes han sido salvados gratuitamente! -; con Cristo Jesús nos resucitó y nos sentó en el cielo” (Efesios 2, 4-6). La gratuidad en la relación con Dios y los demás debe distinguir al discípulo de Jesús.
Una ilustración nos da hoy San León Magno elegido Obispo de Roma en el año 440 y entrando en la gloria 461. Fue Papa en momentos de fuertes crisis. Tenía un espíritu magnánimo como para hacerles frente. Resistió con valor e inteligencia a las invasiones de los bárbaros de Atila y de los vándalos de Geiserico. Peor que los ataques por fuera era la herejía monofisita dentro de la Iglesia que decía que Cristo tenía una sola naturaleza, la divina. Su naturaleza humana se hubiera diluido como una gota de agua en un vaso de vino. Con este error garrafal no estuviéramos redimidos.
El Concilio de CALCEDONIA (451) ratifico la fe recibida de los apóstoles defendida por el Papa León. “Pedro ha hablado por boca de León” exclamaron los Padres del concilio. Su fiesta nos invita a querer SER SANTO y propagar la fe verdadera como discípulos misioneros. Por eso: Sigamos rezando el SANTO ROSARIO para pedir al Espíritu Santo un corazón sensible para los pobres; además esta fiesta nos une con nuestro Papa Francisco que en este mes de noviembre pide que el progreso de la robótica y de la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la humanidad. Pidamos a Dios también por nuestra patria BOLIVIA. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición del Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe hoy y siempre.
Mons. Adolfo Bittschi
Obispo Auxiliar de Sucre
Obispo Resp. de Misiones CEB

