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Gracias P. Cesar, misionero en Bolivia por más de treinta años

Bolivia Misionera 16.11.2020. //MensajeroÑufloDeChávez// El día 14 de octubre, falleció en Katowice, el P. Cesar Domagala, OFM. Mons. Antonio Reimann lo recuerda con mucho cariño y agradece su servicio pastoral en la Iglesia de Bolivia, a continuación recuerda su testimonio misionero.


Algunos datos de su historia misionera:
P. Cesar Domagala nació en Katowice, Polonia, el día 12.08.1955. Ingresó al noviciado de la Provincia de Santa María Asunta, el año 1977. Recibió la ordenación sacerdotal el 30 de agosto de 1983. Bolivia un año más tarde en 1984 porque le impresionaba el trabajo de sus hermanos franciscanos que partieron a Bolivia en el año 1976, entre ellos fue el P. Bernardo Falkus, y el P. Adalberto Mazur, a quienes conocemos, pues hasta el día de hoy trabajan en la Provincia Misionera de San Antonio en Bolivia.

Su primer trabajo pastoral-misionero, realizó en Roboré, en la parroquia Cristo Rey. Luego fue destinado a la parroquia de Nuestra Señora del Santo Rosario en Puerto Quijarro donde trabajaba más que veinte años. Del 2006 hasta el 2009 fue párroco en la parroquia de la Madre de la Divina Providencia en Cochabamba.

A partir del 1 de enero de 2009 en nuestro Vicariato, siendo párroco de la parroquia de San Francisco Javier en San Javier. En la iglesia de San Javier, en la nave lateral, hizo un altar, dedicado a la Divina Misericordia. Entre los múltiples compromisos de párroco, con los diferentes grupos parroquiales, no descuidaba el ministerio de reconciliación, siendo instrumento de la Divina Misericordia, dando la oportunidad para las confesiones de los penitentes. En el año 2017 por motivo de su delicada salud tenía que regresar a su Provincia franciscana de origen en Polonia.

Cuando en el año pasado lo visité en su convento franciscano en Katowice, me di cuenta de cómo extraña los lugares, la gente donde trabajaba en Bolivia. Las dos parroquias de la Diócesis de San Ignacio y la de San Javier, visitaba frecuentemente a través de las redes sociales, y sobre todo a través de la oración del Santo Rosario. Por este acompañamiento y su apoyo espiritual le estamos hoy muy agradecidos.

Al P. Cesar, llevaremos siempre en nuestro corazón y en la mente, como un hermano cercano, fraterno, con sentido de un buen humor. Siempre me decía que quería ser como yo, pero no tanto por el carácter, sino por ser delgado. Y no pudo creer cuando tuve que someterme a una intervención quirúrgica de corazón, mientras él, con su tratamiento lo pasaba relativamente bien.

En tiempo de pandemia, cuando hubo el rebrote en su región, su organismo debilitado por la enfermedad de base, no pudo resistir, y dejó a su fraternidad, también a sus familiares (su hermana y hermano), y él Señor lo llamó para que descanse en la casa del Padre. Así creemos y confiamos, que él Señor tenga misericordia con él y lo introduzca a su morada en el cielo.

Desde el Vicariato expresamos nuestros sentimientos de dolor a sus familiares, a los hermanos franciscanos, y a sus amistades, y oramos por él al Señor de los vivos y de los muertos.

Que descanse en Paz del Señor Resucitado (+Antonio B.R.).

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