Hna Leonarda, la misionera que amaba la oración personal y comunitaria
Bolivia Misionera 16.11.2020. //MensajeroÑufloDeChávez// “Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado esas cosas a sabios e inteligentes, y se has revelado a pequeños” (Mt 11, 25-27)
Queridos Hermanos y Hermanas:

Madre Leonarda Bischof, perteneciente a la Congregación de las Hermanas Terciarias de San Francisco de Asís, se despide con nosotros en la octava después del Domingo Mundial de Misiones. Ella nos dice hoy a todos: He cumplido la misión que El Señor me había encomendado y ahora les toca a Ustedes llevarla adelante.
La Madre Leonarda partió a la casa del Padre después de un largo Calvario. Agradezco al Señor por la gracia de encontrarme con ella por última vez en Ascensión, en la mañana del 4 de octubre, me reconoció y con sus ojos brillantes me decía gracias.
En mi memoria la Madre queda como la misionera que amaba la oración personal y comunitaria. La encontraba temprano en su capilla, oratorio de la casa. Lo mismo por las noches con los niños, jóvenes, personas mayores en la Iglesia.
Su misión realizaba también en el apoyo a los jóvenes, animándoles en una vida cristiana de oración y de entrega a la Iglesia. Se desvelaba para ayudar a los jóvenes a participar en diferentes encuentros juveniles, tanto a nivel del Vicariato, como OASIS, y de igual manera a nivel nacional. No se olvidaba de la oración y el apoyo efectivo a los seminaristas diocesanos como religiosos.
El amor al Pueblo de Yaguarú, en particular a las Familias, es otro rasgo de su espíritu misionero. No se quedaba indiferente, con las personas que pasan dificultades y sufren, buscando la manera de animarles y ayudarles.
Y cuando su salud ya no le permite caminar y moverse rápido, desde su cama, con toda paciencia, eleva sus oraciones por toda la Iglesia, especialmente esta que peregrina en nuestro Vicariato y en la Diócesis de San Ignacio, particularmente de San Rafael, donde paso la mayoría de su misión evangelizadora.
Al finalizar mis palabras quiero agradecerles a todas las personas que en largo tiempo de la enfermedad, le han acompañado y ayudado todos los días. Pienso en el personal sanitario, enfermeras y médico.
Querida Hermana Martha. A sus manos, como Provincial de la Congregación, entrego mi agradecimiento por estar a su lado hasta el fin de su vida terrena, ayudándole a llevar la cruz con esperanza, y a cantar con San Francisco: “Loado sea mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar… ¡Dichosos aquellos a quienes hallará en tu Santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal!”
Les deseo que la partida de la M. Leonarda, despierte en los corazones de los jóvenes la sed por conocer y amar a Cristo y a su Madre, la Virgen Inmaculada.
Qué suscite nuevas vocaciones tanto a la vida religiosa, sacerdotal, y laical comprometida. Dale Señor el descanso eterno, y brille para la Madre Leonarda la luz eterna.
+Antonio Bonifacio Reimann, OFM
Santa Cruz, 20 de octubre de 2020

